Poesía | Estúpido el hombre - Poetizando La última esperanza de confiar en una improbable resurrección, y de las entrañas mismas de la existencia, el hombre abandone su tendencia a la servidumbre y al odio a sí mismo, y abandone, así, las avaricias propias del salvajismo en que condiciona su supervivencia. Entonces, ese remoto tiempo, cobrará un sentido solo comprensible en […]

Poetizando

La última esperanza de confiar en una improbable resurrección, y de las entrañas mismas de la existencia, el hombre abandone su tendencia a la servidumbre y al odio a sí mismo, y abandone, así, las avaricias propias del salvajismo en que condiciona su supervivencia. Entonces, ese remoto tiempo, cobrará un sentido solo comprensible en aquellas instancias, y su permanente sospecha es el alimento primal de esa irrevocable ilusión. Este sea, quizás, el humanismo de la página que sigue. 


Por Franco Morini

De entre la espesa niebla, de la noche más oscura.
Vino el hombre, asomando su silueta, desconociendo su intención.
Sin más abrigo que su piel, sin más verdad que su palabra.
Caminando los caminos que su trazo dibujó.
Lo justo y necesario, era alimento para su alma, hasta que hubo de más y el egoísmo
arrebató.
Se enfrento a si mismo, clasificó su condición.
Las armas que forjaron su existencia perpetuaron el dominio.
Estúpido
el hombre, mas no malvado. Construyo su mundo con la amalgama de la violencia, escribió con sangre el relato de sus días.
Ya no todos somos hermanos, ya no todos somos iguales.
A paso firme y tropezando, el hombre sigue su rumbo.
Protagonizando su existencia, con el necio sueño de conquistar su expropiada libertad.

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