Poesía | A la radio - Las voces se superponen unas sobre otras para formar un universo, que es paralelo, pero que insiste en intervenir en la realidad; es un universo creado, con la fuerza de las palabras, que se eleva y se desprende, volátil, llega y se construye, una y otra vez, generándose y regenerándose con insistencia y con paciencia. La voz resuena en un eco que lo transforma todo. Sin embargo, antes, no es certero que haya sido algo más que esa novedad que ahora conocemos.

Las voces se superponen unas sobre otras para formar un universo, que es paralelo, pero que insiste en intervenir en la realidad; es un universo creado, con la fuerza de las palabras, que se eleva y se desprende, volátil, llega y se construye, una y otra vez, generándose y regenerándose con insistencia y con paciencia. La voz resuena en un eco que lo transforma todo. Sin embargo, antes, no es certero que haya sido algo más que esa novedad que ahora conocemos.  

Por la Tía P.
¿Qué será mis oyentes a lo eterno que volvemos?
A labrar de nuevo estos divinos encuentros.
Tú con la oreja, yo con el yelmo,
como en una batalla,
metiendo en tu mente
lo que solo en mi casa pienso.
Un zumbido en el aire ronda tenaz,
me dice: -¡hombre injusto si mientes morirás!
El oyente en desaire comienza a desconfiar.
Le digo que lo quiero y me empieza a aceptar.
El zumbido se para, mira con recelo y rencor:
al operador, a los rostros, al mate, al libro, al vicio,
a la excelsa mujer, al conductor, al columnista,
al que gimió y lloró el esfuerzo de la radio.
Así miró el malevo zumbido y se fugó.
Me dispongo, mis dispuestos:
el vínculo y la conversación
han de comenzar.

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  1. La enamorada

    Tía P te amo… pero tengo pito, vale igual?

    Reply

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