Poesía | Donde no hay - Peregrinos, arrieros y lustradores vahídos hablaron de una plaza solitaria y siempre metida en la noche, sin espacios verdes frescos ni juegos recreativos ni senderos de grava ni montañas de tierra o cuencos de arena, una irrealidad anestésica se que cuadra en las esquinas y se convierte en un emblema de la turbiedad y el temor. En esa plazoleta ensoñada no hay nada de lo que pueda ser considerado en alguno de los otros lugares donde algún hombre hubo y vio, escuchó y esperó.

Peregrinos, arrieros y lustradores vahídos hablaron de una plaza solitaria y siempre metida en la noche, sin espacios verdes frescos ni juegos recreativos ni senderos de grava ni montañas de tierra o cuencos de arena, una irrealidad anestésica se que cuadra en las esquinas y se convierte en un emblema de la turbiedad y el temor. En esa plazoleta ensoñada no hay nada de lo que pueda ser considerado en alguno de los otros lugares donde algún hombre hubo y vio, escuchó y esperó. 

Por Bruno Angelino

 
Desde las más ondas versiones de la realidad,
con la insostenible vulgaridad de no creer en mi y en vos que no crees en vos,
me digo a mí mismo que el fulgor de las cosas están en mi y no son por sí mismas,
por ello desenvuelvo la sotana del orgullo y la tristeza como un velo,
allá en lo hondo recién logro divisar mi credulidad,
en donde no hay desamores ni esperanza,
flores ni voraces jaulas,
pantanos ni perplejos claros,
corazones comprimidos por desilusiones desmesuradas ni amaneceres con tazas de te tibio,
prejuicios ni sorpresas inmundas de caras dobles,
hostigadores padres ni musas del arte,
pobres remordimientos ni flagelos,
gárgaras de injurias ni patéticos -”estamos orgullosos de vos”,
aceptaciones ni soldados vencidos por el calendario,
arco iris incompletos ni ebullición de sentir el amor corpóreo ajeno,
relojes imprecisos ni cuerdas flojas sobre abismos innecesarios,
caras antagónicas con el lenguaje ni mimos observadores del hastió del bullicio.
Allá, tocando fondo del aljibe existencial está toda la especie,
perdida por su salvación.

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