Crónicas | Peña de folcklore: “Grupo de Acción Independiente” - Crónicas En el agitado temblor de la tierra se esconden y sobreviven las raíces que sostienen nuestro tiempo; en ese baile ancestral, donde la naturaleza se apropia del protagonismo, resurge la identidad como una niña atrevida que empuña su pluma y firma los renglones que nos dedica la historia.  Por Leandro Yanson – Especial para […]

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En el agitado temblor de la tierra se esconden y sobreviven las raíces que sostienen nuestro tiempo; en ese baile ancestral, donde la naturaleza se apropia del protagonismo, resurge la identidad como una niña atrevida que empuña su pluma y firma los renglones que nos dedica la historia. 

Por Leandro Yanson – Especial para El Corán y el Termotanque

Foto: Maria Jose Marzialetti

Fui sin saber en qué me metía, ni que ocurriría una vez que estuviera dentro, sólo sabía a qué iba, la respuesta se reveló al posar mi mirada en la bandera que decoraba el fondo del escenario, decía: “Grupo de Acción Independiente”. Se trataba de la peña por la inclusión, un evento en el que artistas musicales tocaron para sostener sus actividades y hacer “la guerra por la paz”.


La previa no se desentendió de la música, que emanaba tanto de parlantes como de los artistas que aguardaban su momento para iniciar a tocar. El aire, encendido por las luces, sofocaba a los espectadores que se hallaban al acecho esperando el comienzo, hasta que la oscuridad estalló y el Distrito 7 se transformó en un suelo de concreto enmarcado de fulgurante negro.

Unos solitarios acordes fueron cortando poco a poco la expectativa, hasta que el hielo se rompió, permitiendo que empiece a brotar el goce de la fría bebida y la cálida compañía. Armado tan sólo de una guitarra, con una ocasional armónica, el primero de los que compartiría su música en la noche daba inicio al espectáculo.

Con la valentía del solista que cantaba desde la metáfora y la solidaridad de la moza que te regala la gaseosa -porque en la arremetida con la que emprendí el viaje para llegar me olvidé de agarrar la plata-, pensando que con lo que tenía llegaba, pero al final descubrí que no alcanzaba, así comenzaba el ciclo.

Pasados los primeros ocho temas, adentrándose más la noche en el ambiente, llega el turno de que comparta su música Marcelo Moyano, con guitarra en mano que – escoltado por una segunda guitarra comandada por el amigo Nicolás del Campo y un bombo atrevido – realizaba su obra de zambas y chacareras. Mientras, los aplausos acompañaban el ritmo, reflejando el entusiasmo de los presentes, con una lluvia de murmullos de fondo que entumecía las ideas, dando espacio a los oídos para que se dedicasen sólo a escuchar “Zamba para olvidar”.

Entre tema y tema se daba un pequeño margen de tiempo que era siempre aprovechado para agradecer a cada artista presente, al local por otorgar el lugar para que se realice la peña, además de al público que asistió en apoyo del arte urbano rosarino.

No sólo en los discursos se mostraba el apoyo a los integrantes del Grupo de Acción Independiente, sino que cada una de las mesas de madera, ocupadas por personas, fue decorada por un volante que daba cuenta de algunas de las dificultades que azotan a las personas con capacidades diferentes.

El rasgueado de las cuerdas perduró por siete temas ante los trémulos oídos, que ya habían ingresado en una etapa de ansia musical frente al ahora agudo silencio que se asentaba detrás de aquel artificio sonoro. El segundo ciclo tuvo su cierre, de golpe las mozas que habían podido tomarse un descanso volvieron a la actividad para atender nuevamente los pedidos que les expresaban.

La voz fue el instrumento del siguiente artista que subió al ya acogedor escenario, que con unos tangos persiguió el tradicional objetivo de asediar los corazones de quienes lo escuchan. Ya no eran actos uniformes, los ciclos se rompieron, cada tema contaba con la participación de los otros músicos que confluían en accesorias actuaciones para darle un toque esencial a cada expresión, sin turnos ni permisos.

Sonaron durante la noche zambas, chacareras, tangos… temas propios y de otros, amparados en la gran acústica instalada. Para descocer este entramado llegó Leandro Lovato, que tocando el violín con ferocidad construyó una dinámica más marcada para generar un giro en la exposición que se venía dando.

Entre “Naranjo en flor” que era cantado por Marcelo Moyano y las demás composiciones que fueron ejecutando, comenzaron a surgir del anonimato varias bailarinas desde las mesas más numerosas que se acercaron al escenario para llevar a cabo su agraciada danza.

Coronando la velada el grupo Estigma, con sus siete integrantes y los más variados instrumentos cantaron en coro sus canciones folklóricas para así poder cerrar la peña del Grupo de Acción Independiente que contó con una gran solidaridad de los asistentes en ese jueves 13 de noviembre, en un espectáculo que se mantuvo con vida hasta el fin de los aplausos.

En el evento actuaron:
Grupo Estigma
Santiago Campos
Joel Tortul
Nicolás del Campo
Marcelo Moyano + Músicos invitados.

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