Las cosas que nacen y las que mueren comparten un momento en el tiempo. En ese instante repentino y fugaz (huidizo, entonces) con su filo marca la conciencia, le da una forma, o simplemente dibuja su línea artificial entre los otros canales que van atravesando la masilla palpitante del cerebro o de aquel otro rincón de cuerpo, que también se eriza cuando se ejecuta el primero de los movimientos. 

Por Bruno Angelino

Ya no hablemos de fábulas ni de ilusiones, hablemos de lo sucedido cuando el éxtasis invadió tu pulso,
hablemos de cómo el vaivén de tus piernas fue
mi talismán,
cincuenta de frío y cincuenta de volveré dejó tu ausencia en esta historia
Que ya me la sé, pero me gusta el cine repetido, tiene ese aroma peculiar, ese algo especial.
Voy dando vueltas la razón hasta dejar los finales de revés, no hay forma de que termine lo que nunca empezó, y así me entrego a mi suerte, más bien a la inercia del tiempo,
sabio pulidor de conciencia.
 CAE
Un pie en la tierra y otro en cielo, puchero de sueños para este medio día
nena no me dejes esclavizado en tu cintura, si lo que quiero es ir de tu sonrisa
nena no me quites todo el lustre, si todo ese brillo en el fondo es tuyo y lo llevás a tu nombre, a cuestas del desatino de este amante.
Llevo mis derrotas incrustadas en mi pecho sin vergüenza ni carencias de dolor,
como mis victorias, falsas marionetas del empuje de la vida.
Un punto al final de la ruta inalcanzable nos somete a la larga carretera del destino,
coqueteando con la muerte me resguardo de las penas del olvido, aunque nada mueve mi paciencia ni congela mi prudencia como el hipnotismo de tus ojos nena.
Giro y giro por palacios de arrogancia con mis males y zarpo en veleros con mi copa y mil decenas de cigarros que comparto con mi soledad, clandestina compañera de la noche.
El amor que quiero darte se compara con el mar y sus compases, con la armonía de tus piernas blancas y las olas de tus senos que dibujan mis mañanas.
Muriendo de risa, me alcanza cerrar los ojos y yacer en la superficie de tu miel, dormirme en tu esencia, morir en tus manos, renacer en tu boca.
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