Los colores mutan, pierden su esencia y en el enroque impoluto de la explosión,  nuevas formas y figuras aparecen enlazadas en diferentes tonalidades que, expandidas por su propia fuerza, contagian a las sombras y los muebles que pueblan a los alrededores. La música aprovecha esas detonaciones y, como madre absoluta del arte, traza los circuitos que conducen a la belleza.

Por Virginia Gigli – Especial para El Corán y el Termotanque 

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Elegir cubrir una banda como Degradé consta, tal vez, de elegir transmitir sensaciones que ya habían escuchado, que muchos conocieron, sin embargo como cada sensación es diferente dependiendo del sujeto que la vive, lo voy a contar desde la mía. Aún así no dejo de pensar y de creer que siempre hay algo nuevo, nunca dejamos de aprender, todos los días conocemos algo, por eso voy a dedicar esta crónica, tal vez, a quienes aún no tuvieron el placer de conocer a Degradé; y digo tal vez porque sus seguidores serán bienvenidos también. Todos son bienvenidos a escuchar esta otra voz, que nadie quede fuera de elegir leer lo que le guste.

Lo primero que una nota en el momento en que comienza el show es una presencia apacible, única, impecable. Una presencia resumida en una escena, compuesta de talentos: conocidos, populares, peculiares, impolutos, y todas estas palabras que los definen se revalidan en el transcurso de la noche. Pero antes, mucho antes de asistir y tener ese primer contacto en vivo, una comienza a investigar sobre la banda, tiene acceso web ilimitado. ¿Qué quiere decir esto? Podés escuchar sus canciones en Youtube, linkear su página de Facebook, su Twitter, tomar un contacto inicial, conocer su logotipo, sus CD, sus tapas, conocer en qué eventos estuvieron, leer su biografía, inspeccionar a cada integrante y qué instrumento maniobra, etc., etc.

Déjenme decir que verlos, escucharlos, en vivo y en directo, es otro capítulo. Si querés conocer su faceta real, tenés que hacerlo. Salteá ese párrafo, doblá la hoja, leé el reverso y asistí  a un show. Sólo así podes entender por qué son así, tan ellos. Vas a comprender su música, su impecabilidad, su virtuosismo, la personalidad «Degradé». Nadie está desvalorizando una grabación, pero en serio: ¿Qué grabación es tan buena y tan real como para dejar de ver a cualquier banda en vivo y en directo?

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Así fue el mío

Como suele ser un acústico, un correcto sonido natural que suena una vez, que es uno cada vez que suena, siempre tan único, tan espontáneo. Así fue el show de Degrade, que definirá siempre el talento franco de una banda.  Un repaso por toda su carrera, que contó con la participación especial de Carlo Seminara, percusionista que tiempo atrás había atravesado el camino de la banda, hoy compartiendo el escenario nuevamente junto a Nahuel Marquet, Emiliano Cattaneo, Guido Benvenutti, Lisandro Sague, Pablo Guiullietti y Álvaro Manzanero.

El ambiente de destacada comodidad con la que nos acogió Distrito 7, fue sumamente importante para recibir la transmisión musical. Un concierto privado, en mesas individuales de varias personas, para que el público escuche el show plácidamente, familiar, confortable. Así uno a uno pudimos elegir de entre tantas ubicaciones; y, cuando el lugar se volvió un poco más lleno, elegir entre menos, pero elegir siempre desde qué lugar será mejor seguir la función.

Despertando en el público un sentimiento de paz y de tranquilidad. La sensación que causa es maravillosa. La lluvia de instrumentos, la autoconfianza que destilan sobre el escenario, y las notas alargadas de la voz del cantante, sólidas y dulces, se enlazan junto con una figura quieta y un rostro siempre sonriente. La armonía es su esencia.

La variedad de instrumentos puedo decir que es algo clave en ellos: la rotación. Por momentos suena la guitarra, por otros el bandoneón, el teclado y así, van sonando en primer plano, y uno puede ablandar el ritmo disciplinado que tienen otras bandas, puede oír plenamente la nota inmortal que completa el pentagrama final de la canción; puede entender por qué son bien ellos. Y es que en conjunto: guitarra, percusión, teclado, bandoneón, sampler, coros y voz, son un cúmulo de increíble coordinación, logrando enlazar los sonidos de una manera parecida a la perfección. Al compás del metrónomo, su perfil sonoro gusta a los oídos, los engatusa. Nada de lo que sea simétrico dejará de gustar jamás.

Así de entre los estilos se divisan tañidos de campanitas, bombos sonando en una especie de rap, guitarra estilo folk, percusión de lluvia, vibraciones, delay, acordes largos, dentro de un amplio espectro de arpegios risueños, bajo la forma de rock alternativo, con género propio, pero siempre bajo los hechizos dulces de la banda.

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El repertorio que sonó, contó con una mixtura de temas de varios discos, y en nuevas versiones, junto con varios artistas invitados, otra impronta que dejó esa noche única: primero subió Pablo Pino, cantante de Cielo Razzo; luego Pablo Comas, de Alucinaria, para cantar a dueto «Espinas», perteneciente al disco Agua; seguido por Ezequiel  Salanitro, con su gorrito negro, saltando como un resorte junto al cantante principal, ambos movilizados por la alegría.

Y particularmente quisiera destacar al tecladista Emiliano Cattaneo, quien en un intercambio de roles tomó el micrófono y le implementó otro ritmo a la noche, inmaculado, moviéndose sobre el escenario, bailando y cantando, logrando convertir el tema en la estrella de la noche.

Mucho se puede decir de este acústico, de lo que es verlos y sentirlos. Ahora que lo leíste, da vuelta la página y asistí a un show.  Así cuando la noche se acabe y el cierre se haga más breve, el clima Degrade continúe y las buenas vibras que irradian te abracen para siempre.

Las imágenes fueron extraídas del Sitio Oficial de la banda

Contacto

Degradé

Integrantes

Nahuel Marquet – Voz
Emiliano Cattaneo – Teclados, voz
Pablo Giulietti – Guitarras
Lisandro Sagué – Bajo
Guido Benvenuti – Guitarra Acústica
Alvaro Manzanero – Bateria

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