Un nuevo disco, un viejo sonido. Blues, Rosario, Santa Fe. Potencia, densidad, instrumentalidad con una impronta local, que recorre el paisaje, recoge elementos, compone. Primer disco de Cameron, el sonido propio, el mismo blues de siempre. Entre la fuerza y la energía se deshacen estas líneas.

Por José Luis Morelli | Especial para El Corán y el Termotanque 

CameronLos que tienen el hábito de amenizar sus fines de semana con música en vivo seguramente más de una vez se los habrán cruzado. Con sus alternadas formaciones y presentaciones, Cameron es una banda que hace rato viene transitando por el sur de Santa Fe. Como cuarteto o trío, con invitados o no, en alguna zapada bluesera o simplemente ofreciendo un mini show propio. El que se los cruzó sabe de qué hablamos. Para los que los conocen y para los que no, recorreremos parte de su historia y ejercitaremos la imaginación tratando de describir su reciente disco debut.

Influencias

A simple vista lo primero que hay que decir es que estamos hablando de una banda de blues y rock clásicos. Su sonido remite al blues inglés de Zepellin, Rolling Stone y Creedence. A partir de aquí todo lo que se desprende (o integra) el árbol genealógico: blues negro de Chicago, pintadas de rock sureño y por supuesto los siempre presentes Elvis, Beatles, Doors, Deep Purple, por mencionar algunos.

Comienzos

La banda nace en la localidad de Totoras, Santa Fe. Fernando Prieri en voz y Federico Plano deciden juntarse para armar una banda de covers que bautizaron Hierro Forjado. Pero fue en el 2004 cuando hicieron pie en Rosario y decidieron dar vida a Cameron, junto al baterista Gonzalo Prins y el guitarrista Dardo Nosti.

Las primeras actuaciones fueron en Totoras, Cañada de Gomez y en Rosario, dentro de la agenda del ciclo Rock y Blues, Blusario. En 2006 consiguen grabar su primer demo. Ya por aquel entonces comenzaba a ser una novedad la voz de Fer Prieri: sus matices y melodías agudas que remiten al imaginario de cantantes como David Coverdale, John Fogerty o Robert Plant.

Ilustración Fer Pireri IAntes de entrar en estudio aconteció un nuevo episodio: la banda decide establecerse como cuarteto con Fer en guitarra y voz, Fede Plano en bajo,  Gonzalo Prins en batería y la incorporación de Mariano Buschi en guitarras y ukelele. Además, en sus shows, comienzan a convocar cada vez más público y a codearse con referentes locales.

Disco debut

El cuarteto editó el material a fines de 2015. Once canciones que registran el estilo y personalidad de la banda. Evidencian sus raíces rockeras mezclando por momentos climas blueseros y country rock. Cada canción cuenta con el soporte sonoro de la violas a cargo de la dupla Prieri -Buschi logrando una gran apuesta de ritmos y pasajes.

«El sonido de estas canciones está intimamente ligado a nuestras influencias, que son las grandes bandas del rock, sobre todo de la etapa dorada (Creedence, The Doors, Elvis, Deep Purple), pero también trabajamos mucho sobre el propio sonido, acá prestamos mucha atención a las bandas, grandes y under, de rock argentino», explicó el cantante con respecto al sonido que exploraron.

El disco logra mantener una línea prolija y potente del manejo de su voz. Aquí su aporte es clave ya que es el que define el estilo y la  historia de cada canción. Un trabajo prolijo y muy bien producido logra que la fuerza de cada canción se amolde de modo muy agradable al sonido en conjunto. «Las letras también aportan al resultado, tanto en el concepto del mensaje como en la sonoridad de las palabras», sentenciaron. Y un detalle, que quien escuche no pasará de largo: cada canción atrapa tanto en su armonía y melodía que quedará resonando en la memoria.

El disco abre con un rock duro como «Anestesiado», marcando una tendencia de lo que será el resto: canciones rockeras, donde parten desde un riff potente y van creciendo a través de la voz, transitando por puentes sostenidos en acordes tensionados. El que más representa esto es «Compra-venta» y «Sigo estando acá». «Cameron vibra muy bien de manera colectiva, lo cual nos da un plus a la hora de armar los temas. Las ideas pueden ser individuales y por supuesto variadas, pero el verdadero músculo de la canción, siempre tiene el sello Cameron», admitieron.Ilustración: Fer Pireri II

Otro punto alto es la incorporación de los teclados de Lucas Russo (considerado como integrante de la banda) en «Sigo estando acá» y «Vender». Esa suave brisa que logra su órgano (destacándose el sonido Hammond) acompañando los acordes que remiten al mejor estilo country rock. «Cara o ceca» y «Garage» son otro punto alto con su rock-boogie de ese que te hace mover los pies y que invita a bailar en pleno concierto.

El cierre del disco es con «Spirat»: una pieza instrumental que crece a medida que pasan los acordes y se suman instrumentos como el violín de Lina Barbagelata y la gaita de Martin López, finalizando con la densidad sonora de toda la banda en conjunto. Sintetiza también el trabajo meticuloso que decidieron encarar incorporando instrumentos no tradicionales dentro del rock.

Once composiciones propias en total. Son canciones justas. Sin excesos de cantidad y más ajustadas a la calidad y claridad. Una fórmula que logra cautivar a quien lo escucha por primera vez. Rock duro pero sin perder la calidez instrumental. Con una voz impecable que sabe aprovecharse a sí misma y en sintonía con una banda prolija y fuerte. Remiten al rock clásico, pero no dejan de tener su impronta actual y local. Buenas letras, buenos riffs y ritmos pegadizos. Rockandrolles puros y bien producidos. Todo eso sintetiza Cameron en su debut discográfico. Y es todo un acontecimiento en una banda de rock que edita su primer disco: ya saben lo quieren, no caen en las fáciles (no incluyeron covers), logran un sonido propio y cuentan con una madurez más que interesante.

Consejo: verlos en vivo. Allí se comprobará de la fuerza y energía que son capaces de transmitir con su música.

 (Grabado y mezclado en Long Play Records Studio)

Contacto

Fer Prieri: Voz y Guitarra
Mariano Buschi: Guitarra
Fede Plano: Bajo
Gonza Prins: Batería

 

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