Una pesquisa hacia lo desconocido motiva a las almas, que se prestan al constante movimiento que persigue el equilibrio. Aunque el viento sea el mismo, las células se alborotan por la novedad que les trae la brisa. A lo lejos, un sonido que se repite gana lugar en el aire y se apropia de la búsqueda que los ojos ensayan; en cada silueta que conforma lo mundano, el pequeño estruendo domina los contornos y reparte su fuerza para morir, sin suerte, en el muro que lo espera. 

Por Brenda Galinac | Ilustración: Agostina De Mileto

Buscar «Los Hermanos», de Agostina Ercoli
con el espanto,
con las uñas,
con nadie,
en McCartney,
en la aurora,
en el tiempo que miro
tus cosas,
en los colectivos que se van,
en la fragua,
el bostezo,
en cada regreso que invento,
en madres ajenas,
siempre ajenas,

en el pánico del paso
que espera adelante,
en el gélido escondite
del instante.

Reunirte así,
mía en mí
si todo rebota en la pared
blanca,
sorda,
cómplice
pared.

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