Inauguramos con este poema la sección de nuestro compañero enmendador Federico Ratas. Esperamos que no sea tan prolífica, o sí: el error es además creación. El poema salió publicado en nuestra tercera revista. Se publicó en prosa, pero iba en verso. Toda una literatura en torno al malentendido. Es el modo para enmendar esos mocos chorreados, también para multiplicar un texto y que asuma diferentes formas. Como yapa la segunda ilustración que por razones de espacio no entró en la revista de papel.

Por Flor Intheflowerland | Ilustraciones: Emilia Repetto

El mago se cansa de coger bailarinas.
O kamikazes de la daga. O payasos de circo
que huelen a rutinas de sexo crudo,
Por Emilia Repettocomo aroma a pasto recién cortado
que vuelve a crecer. Y mañana lo mismo.

Se cansa del dame algo de vida, como venga
del dame algo de muerte, en lo que pidas
por diez segundos, o cien
o lo que tarden dos dedos
en abrir camino
en cualquier misterio húmedo.

Lenguas que vibran contra vibradores
automáticos, como los gestos.
Carne rota, cremosa, sin bordes
chorreando todavía
un hambre inconclusaPor Emilia Repetto
y sin embargo, en pose
de dueña inconmovible.

Todo es perforable, agujero que salva
durante el rato en que la sangre
busca drogarse de semen
hasta el asco propio
de los diez segundos restantes.

¿Y después qué? Después irse
a sacar otros juegos de la galera
que sin embargo tienen gusto
al mismo polvo  de ayer
y su contradicción de siempre,
porque la eternidad y los trucos
no se llevan bien.

Entonces dobla la carne usada
y la guarda en el pantalón
como un conejo desinflado
e inútil, no amanecido,
para reinventarse mañana
cogiéndose ilusiones
a través de otros cuerpos,
que no lo salvan de infiernos
pero lo anclan a la Tierra
con algo parecido
a creer.

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