Poesía | Tal vez mejor me llevo todo - Quedarse con algo, tomarlo, sustraerlo, seguir creyendo que es necesario volver a estirarse y alcanzarlo, porque no parece suficiente, parece ambicioso, lleno de potencia, imposible de evitar. La cara, la boca que dice, la frase, el cuerpo, todo el agua y las pieles o las cortinas y una cama. Tomarse, hacerse como si repitiera algo, que nunca pasó.

Quedarse con algo, tomarlo, sustraerlo, seguir creyendo que es necesario volver a estirarse y alcanzarlo, porque no parece suficiente, parece ambicioso, lleno de potencia, imposible de evitar. La cara, la boca que dice, la frase, el cuerpo, todo el agua y las pieles o las cortinas y una cama. Tomarse, hacerse como si repitiera algo, que nunca pasó. 

Por Juan Pablo Di Lenarda | Ilustración: Ignacio Ledesma

Tengo fuertes deseos de volar, pero no tengo dónde

Nuestras barbas rozaban violentamente generando el más lindo de los ruidos, mientras que las piernas se enroscaban unas con las otras sin tabúes. Estábamos sobre dos colchones celestes tirados en el piso, porque la cama de madera gritaba frente a tanto movimiento sanador. Ambos cuerpos expulsaban agua, mientras que la cortina golpeaba el marco de madera acompañada de una casi inexistente brisa. No podíamos despegar las húmedas pieles, y sus yemas parecían adictas a mis lungas piernas, que quizás eran del mismo largo que sus brazos, esos que extendía mientras fumaba un cigarrillo blanco del que no sé escribir su marca. Sabia diálogos enteros de películas de Almodóvar, y su boca vomitaba fanatismo peronista, vomitaba literatura, vomitaba cine, sí, no era repulsivo, era hasta cierto punto excitante. En su cara abundaban las ojeras, y creo que tenía una sola ceja, no sé con que me quedaría, si con sus dientes o sus suspiros, si con su misterio o sus silencios, tal vez, mejor me llevo todo.

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