Crónicas | La Catalpa - Un cuerpo descansa dentro de un cajón. Otros, cansados, lo circundan. La muerte es el centro entre quienes recuerdan la vida de un otro. La tragedia parece no resistir el humor, pero las risas tampoco se aguantan cualquier cosa. Es una pelea pareja. Nuestra cronista estuvo allí y confió demasiado en su memoria: los nombres se perdieron, pero quedaron las sensaciones que abrieron la noche y más tarde escribieron el texto.

Un cuerpo descansa dentro de un cajón. Otros, cansados, lo circundan. La muerte es el centro entre quienes recuerdan la vida de un otro. La tragedia parece no resistir el humor, pero las risas tampoco se aguantan cualquier cosa. Es una pelea pareja. Nuestra cronista estuvo allí y confió demasiado en su memoria: los nombres se perdieron, pero quedaron las sensaciones que abrieron la noche y más tarde escribieron el texto. 

Por Marianela Druetta Mayotto | Especial para El Corán y el Termotanque

Viernes feriado, para una gran mayoría empezaba un fin de semana XL, para mi recién comenzaban unos largos días laborales. Disfrute poco los rayos de sol de mi invierno que inició ya hace rato y emprendí con un amigo una corta caminata hacia el Centro de Estudios Teatrales. Se volvió a repetir el mismo ritual, esperar afuera, entrar a la sala, observar el lugar y los subgrupos que se formaban hasta ingresar nuevamente a otro mundo.

Una vez ahí adentro divisé el escenario, y en él varios objetos que me invitaban a sentirme dentro de una casa, un sillón de mimbre, una mesita, un silloncito, una biblioteca, un banco y abajo otra mesa; el espacio escénico se extendía a la cercanía de los espectadores.

De pronto un sonido de teléfono nos obligó a hacer silencio, ruidos de llaves, algunas voces, y tres personajes ingresaron a esa casa a la que nos habíamos colado. Tres mujeres vestidas con telas muy disímiles color negro acababan de llegar.

En sus primeros discursos me enteré de dónde venía el nombre de la obra (o al menos eso creo): La Catalpa es un árbol, no se me había cruzado ese nombre antes y jamás lo habría relacionado a una planta. El pueblo en donde se encontraba esa casa, esos objetos, esas hermanas, esas historias, por lo que escucho, estaba rodeado de catalpas.

Esos tres cuerpos alumbrados por luces tenues fingían estar cansados, venían de un velorio, un acontecimiento que particularmente me deja perturbada, me coloca en otro lugar y me hace pensar de otro modo la vida, pero estos personajes llenaron esa circunstancia con otros tintes. Desde el comienzo, de a tirones, ingresó el humor en la escena, se hablaba de los sandwichitos ácidos y de las empanadas de atún que servían en el velorio, de lo mal vestidos que estaban los parientes y de unas tantas cosas más que de algún modo descontracturaban la situación.

Soy mala recordando nombres, mientras los enunciaban traté de guardármelos en algún lugar, me iba haciendo la crónica en la cabeza, pero ya me los olvidé. Artemia era una, sí, me lo acuerdo por el protagonista de una novela de Florencia Bonelli Artemio furia, cuando lo sentí dije de éste no me olvido, pero los demás…. ¿Irene, era otro? Bueno, quizás no sea lo más significativo para contar, sí que esas tres mujeres eran tres hermanas de carácter tan dispares como sus nombres. Hacía mucho tiempo que no se veían y se fueron a encontrar en su pueblo natal el día del velorio de la abuela.La Catalpa.

En aquel encuentro salieron a la luz varios asuntos, aventuras, incidentes, episodios en relación a la abuela y sus nietas. Gran parte fue atravesado por el humor, pero otras partes fueron teñidas con manchas de melancolía… Melancolía por aquello que pasó, que la memoria intenta construir y el recuerdo termina de escurrir.

Todo fue mostrado a través de diversos recursos, uno a destacar fue el uso de la sala como parte del espacio escénico, las actrices iban y venían por la pasarela que se formaba al lado de las hileras de sillas de los espectadores, salían por las puertas de la sala y también ocurrían cosas afuera; por otros momentos rompían la cuarta pared y le hablaban al público y más de una vez nos hicieron sentir dentro de esa casa llena de recuerdos y anécdotas.

Fue inevitable no acordarme de mi abuela, no sé si por la pobre vieja que habían velado un rato antes, por el sillón de mimbre, por el tango, por la señora mayor que estaba justo delante de mí o simplemente porque la extraño. Estos días la voy a ir a visitar, no para recordar cosas que pasaron sino para crear nuevas anécdotas que sé que no voy a olvidar.


Contacto

La Catalpa
CET Centro De Estudios Teatrales

Ficha técnica

Elenco: Ayelén Cano, Vanesa Vignolo, Natalia Pautasso
Dirección de Actrices: María de los Ángeles Beltrame
Técnica: María Florencia Corvalán, Sandra Ferraro
Asistencia de montaje: Estefanía Segovia
Gráfica y Fotografía: Lisandro Bauk
Asistencia de Dirección: María Eugenia Ledesma
Dirección y texto: Natalia Pautasso

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