Parece que está en el medio, a mitad de los extremos. Clase media. Ni muy demasiado, ni tanto tan poco. Medio rica medio pobre; en constante equilibrio, tratando de no caer más bajo después de cada salto fallido. Pero si prestamos atención, aunque siempre estén mirando para arriba, caminan más cerquita del fondo. Nuestra cronista observó aquello y contestó con preguntas. Porque la distancia no es igual de ambos lados, porque parece, que el medio no es tan al medio. 

Por Micaela Gazza | Especial para El Corán y el Termotanque

La clase Mierdra | Foto: Zuny Vasally

Si tuviera que definir la obra en una palabra diría que es un cachetazo, algo así como que te tiren a una pileta de agua helada en estos días de demasiado frío… Fue más o menos  lo que sentí.

Llego puntual, a la hora de la función, por lo que casi no tuve tiempo de mirar los objetos de la sala de espera que me encantan. Lo primero que intento hacer cuando ingreso es encontrar un lugar desde donde pueda ver todo el escenario. La música es alegre, parece en italiano. Ahí comencé a pensar que lo que vería sería una comedia… ahora pienso si me equivoque en mi apreciación…

Veo que la obra es una adaptación actual del clásico Ubú rey, de Alfred Jarry; no conocía bien el contenido a pesar de haber escuchado hablar de ella en muchas oportunidades.

Apagón profundo, corte de música y hace su primera aparición «Ubú» muy enojado; hace un pequeño monólogo, intencionalmente dirigido a nosotros, con el que empiezan a aparecer las primeras risas culposas por los motivos que las generaban. Este monólogo es interrumpido por su esposa quien, también al público, hace aclaraciones al respecto del discurso de su esposo.

Seguidamente nos presentan al capitán Bordura y a su esposa y ya nos encontramos en una comida de dos parejas amigas. Ellos, como jugando un partido de ping-pong siguen en lo que, para mí, era un recordatorio de lo que somos, lo que hacemos, decimos y pensamos a diario acerca de temas tan cotidianos como la inseguridad, quiénes la producen y qué habría que hacer como sociedad para salir adelante.

No puedo evitar reflexionar en lo que el nombre de la obra nos dice: clase mierdra, palabra que algunos no habían notado pero que a mí me llamó la atención desde el principio porque no entendía lo que escondía. Ahora creo que estoy en lo cierto cuando digo que es una especie de clase media, clase de mierda.

La clase MierdraY sigo con mis reflexiones, ¿por qué será que a todos nos salta el milico de vez en cuando? ¿Por qué nos es tan difícil ponernos en el lugar del otro y entender que no es igual a mí en muchas cosas, que tiene su propia historia, sus propias vivencias? ¿Por qué somos tan violentos con nuestras palabras y nos olvidamos que al que estamos juzgando es una persona, un par?

Valiéndose de diferentes recursos –en mi opinión, perfectamente elegidos–, como objetos, ruptura de la linealidad de la historia, luces y música se va consolidando el plan de estos amigos para lograr finalmente lo que todos buscamos: una sociedad segura, con igualdad de oportunidades, una sociedad «bien» en la que podamos salir a jugar en la vereda sin preocupaciones y disfrutemos de los espacios públicos; nosotros, la gente «bien», no los delincuentes.

Recordemos que en clásico de Jarry el capitán del ejército polaco, Ubú, estimulado por su esposa, decide derrocar al rey de Polonia, recibiendo ayuda del capitán Bordura. En esta oportunidad, los amigos se dan cuenta de que la única forma de «arreglar» las cosas es eliminando lo que causa molestias, pasando por encima de quien sea necesario para lograrlo: ojo por ojo, y el mundo se quedará ciego dice una frase que se me viene a la cabeza.

Cuando termina la obra me toma unos segundos poder comenzar a aplaudir, porque, como dije, me sentía cacheteada, ¿tan mierda somos? Fue lo primero que dije cuando terminó la obra. Y ahí no termina mi asombro, porque cuando saludan los actores, a los que felicito por el trabajo que realizaron, aparece el director (Pablo Tendela) para confirmar mi pregunta y comenta que la dramaturgia tuvo como base los comentarios que hacía la gente en las noticias web de un diario el año pasado. Comentarios a una nota sobre un linchamiento, como el que sigue: «Palos y más palos hay que aplicar, hasta que de negro pasen a morado. El “Black Power” del subdesarrollo ya me tiene hasta las pelotas. ¿Hasta cuándo esta negrada inútil, vaga y delincuente va a hacer lo que se le da la gana? Modificar ley electoral, el voto negro no sirve». Amoroso comentario de inolvidable1974 (cuenta yahoo); y como la citada opinión tristemente hay cientos.

Así que salgo un tanto preocupada, y con lo lindo que te puede dejar una obra que son muchos interrogantes. Temas para reflexionar y ver si queremos seguir siendo la clase mierdra.

Contacto

La clase Mierdra
CET Centro De Estudios Teatrales

Ficha técnica

Dramaturgia y dirección: Pablo Tendela
Asistencia de dirección: Mariela Sánchez
Actuación: Gastin Gissella, Lucati German, Delena David, Postiglione Miranda.
Escenografía: Carlos Masinger
Música: Blas Urruti
Diseño: Javier García Alfaro

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