Crónicas | Modelos de madre para recortar y armar - En un teatro rosarino, mujeres de espalda al mundo quiebran la etiqueta clásica de la figura maternal. Lejos de encasillarlas, nuestra cronista se mezcló en una obra que explora la multiplicidad de madres que existen en cada una. Mientras tanto, en el banco de una plaza cualquiera, alguien es arrestada por amamantar a su hijo. Otras, indignadas, pueblan las calles desafiando a las fuerzas del orden y van de frente contra los insensibles para darle la espalda a los mismos estereotipos.

En un teatro rosarino, mujeres de espalda al mundo quiebran la etiqueta clásica de la figura maternal. Lejos de encasillarlas, nuestra cronista se mezcló en una obra que explora la multiplicidad de madres que existen en cada una. Mientras tanto, en el banco de una plaza cualquiera, alguien es arrestada por amamantar a su hijo. Otras, indignadas, pueblan las calles desafiando a las fuerzas del orden y van de frente contra los insensibles para darle la espalda a los mismos estereotipos. 

Por Micaela Gazza | Especial para El Corán y el Termotanque

Comienzo con un detalle no menor, la objetividad está más lejos que nunca en esta oportunidad. El motivo principal es porque conozco a muchos del grupo y de hecho soy amiga de tres de ellos. Otro de los motivos está relacionado al tema que se toca en la obra, lo lleva en su nombre, y hasta dicen en una oportunidad que de las madres es de lo que más se ha escrito en la literatura mundial. Yo no sé si puedo confirmar tal afirmación, pero sí puedo decir que cualquier persona que pueda hablar podrá hacer algún aporte al tema. La madre es la primera con la que tenemos contacto, y en la mayoría de los casos con la que más nos relacionamos, a la que más amamos y también con la que más peleamos y nos enojamos.

Era domingo a las 20.30 y empezaba la función. Yo me encontraba en Tandava (9 de julio 754) desde hacía rato, siempre me siento como en casa ahí, veo rostros conocidos con miradas amorosas con las que siempre tengo historias para actualizar. Eso había estado haciendo. Pese a estar desde temprano fui la última en ingresar en la sala. Di una mirada general y decidí como nunca antes ubicarme en la última fila. Quedándome tranquila que desde cualquier punto iba a poder tener acceso a la historia, porque así es el teatro, viendo todo o no, siempre vas a poder decodificar algunos de los signos que se presentan.

«Modelos de madre para recortar y armar» es una obra escrita por Hugo Saccoccia, la puesta que vi está dirigida por Leandro Aragón. Él eligió maximizar el recurso de la comedia. Yo no soy muy fanática de las comedias, no sé, no me causan gracia demasiadas cosas pero en esta ocasión, al ser un tema que me toca tan de cerca, en muchos momentos me reí; por los chistes a veces y por situaciones en las que me veía reflejada en otras.

La obra comienza con los actores (Ailen Gimenez, Angélica Germanetti, Charlie Quinteros, Gisela Vecchiarelli, Giuliana Carnevali, Malena Altamirano, Ricardo Correa y Ro Ramirez) parados sobre una especie de grada formada por banquitos. Soy una fiel partidaria de la espalda en escena, me parece que es necesario borrarse a veces, dar la espalda para sólo resaltar la voz, las palabras que no podrán ser ignoradas. Me parece que tiene un fuerte impacto y me gusta para una imagen inicial. Ganaba fuerza además por el igual vestuario de los actores, si bien a mí no me cierra del todo esta idea. Asimismo, debo reconocer que era funcional a esta imagen y al cambio de personaje que realizarían durante la obra.

Bajan y se acomodan en el proscenio contándonos lo que estábamos por ver. Como en un programa de venta telefónica nos plantean la frase que intentarán derrumbar, la famosa: madre hay una sola. Y para fundamentar su postura nos van a mostrar diferentes modelos de madres. Y aseguran que, una vez asignado uno de ellos, no hay devolución.

Modelos de madre para recortar y armar

Sería en vano querer narrar la historia de forma lineal dado que la puesta no estaba planteada para ello. Trataré de describir cómo es la estructura general de la obra: los actores se encuentran todo el tiempo en escena y van moviéndose para bajar de la grada y contar su historia, o desde el lugar hacer intervenciones más o menos protagónicas. La utilización del espacio me gustó mucho, al igual que el recurso de mantener siempre presente al elenco.

Como mencioné antes, los actores encarnan distintos personajes, valiéndose de diferentes elementos como bufandas, escobas y sobre todo pelucas; es así como pasan de ser la madre estricta que sólo se preocupa por las notas de sus hijos como la liberal que sale con él y se emborrachan juntos.

Estos mini episodios en los que cada modelo mostraba sus características más constitutivas eran enlazados con intervenciones en las que los personajes armaban frases, posturas y otros mensajes aportando oraciones o palabras. En una de ellas, que fue la que más me impactó, cada uno dice una frase, uno de esas que seguramente hemos dicho a nuestras madres como por ejemplo mamá, dame plata o mamá, salgo un rato y la clásica mamá, no te metas en mi vida.

Como reflexión final, la obra nos muestra la tristeza que sienten las madres cuando sus hijos ya no están, cuando el nido está vacío, cuando la o las personas a las que brindaron todo su amor y cuidado (agrego que a veces no es el mejor ni el más sano, pero casi nunca es con mala intención) hicieron su vida y se olvidaron del apoyo con el que contaron para llegar hasta donde están. Por eso yo no dejo el nido para evitarle todo eso a mi pobre madre.

Hablando con Nahuel Costa (asistente de dirección de la obra) reflexionábamos de lo que significa la madre en la vida de una persona, que sea cual sea la relación que tengas con ella siempre va a ser importante, porque hay una conexión especial. Y a la vez, el ser hijo, esas mutaciones por las que pasamos, odiamos a nuestros padres, los amamos, los vemos como súper héroes y hasta que finalmente los aceptamos.

Mi psicóloga dice que ni los síntomas son nuestros, que todo lo que somos es porque de algún lado vino, y que después está en nosotros si lo elegimos o no, pero que a veces no nos damos cuenta y terminamos siendo iguales a nuestros padres. Así que hay que tener cuidado, no vaya a ser cosa que terminemos queriendo devolvernos a nosotros mismos. Tratemos de crear nuestro propio modelo de madre.



Contacto

Modelos de madre para recortar y armar
Tandava Sala

Staff

Dirección: Leandro Aragón
Dramaturgia: Hugo Saccoccia
Actúan: Ailén Gimenez, Angélica Germanetti, Carla Quinteros, Gisela Vecchiarelli, Giuliana Carnevalli, Malena Altamirano, Ricardo Correa y Rodrigo Ramírez
Asistente: Nahuel Costa

 

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