No podría ir y no podría pensar y no podría
quedarme ahí
sola
como necesito estar
sola porque no puedo hacer lo que quiero con mi propio
cuerpo y
quién carajo puso las cosas
de este modo
(…)
Yo soy la historia de la violación
Yo soy la historia del rechazo de lo que soy
Yo soy la historia del terrorífico encarcelamiento de
mí misma
Yo soy la historia del asalto con lesiones y de los ejércitos
infinitos contra cualquier cosa que quiera hacer con mi mente
y mi cuerpo y mi alma y
no importa si se trata de salir a caminar de noche
o si se trata del amor que siento o
si se trata de la santidad de mi vagina o
de la santidad de mis fronteras nacionales
o de la santidad de mis líderes o de la santidad
de todos y cada uno de los deseos
que conozco desde mi personal e idiosincrático
y problemáticamente solo y singular corazón
A mí me violaron
porque estaba equivocada tenía el sexo equivocado la edad equivocada
el color de piel equivocado la nariz equivocada el pelo equivocado la
necesidad equivocada el sueño equivocado la geografía equivocada
la elegancia equivocada
Yo fui el sentido de la violación
fui el problema que todo el mundo busca
eliminar por la fuerza
de la penetración con o sin la evidencia de la baba y/
pero dejemos que ésto sea inequívoco este poema
es no consentir no estoy de acuerdo
con mi madre ni con mi padre ni con los profesores
(…)
Mi nombre es el mío el mío el mío
y no puedo decirte quién carajo puso las cosas de este modo
pero te puedo decir que de ahora en más mi resistencia
mi simple diaria y nocturna auto-determinación
muy bien te puede costar la vida.

Texto: «Poema sobre mis derechos, de June Jordas» (Fragmento) [Traducción de Sandra Toro]
Fotografía: Marisa Friese

 

Post anterior

El sol detrás del morro

Siguiente post

¿Dónde