Desde el foco | El mundo visto desde una cerradura - En el mecer cotidiano, casi por inercia, miro cada cosa con ojos prestados, después de nuevo con los míos, dejo la cámara y agarro el libro “Viaje de regreso a la alegría de las cosas sencillas: la luz de la vela, el vaso de agua, el pan que comparto". Humilde dignidad, limpio mundo que vales la pena”, escribe Eduardo, “no soy el ojo que ve, soy las imágenes”.

En el mecer cotidiano, casi por inercia, miro cada cosa con ojos prestados, después de nuevo con los míos, dejo la cámara y agarro el libro, «Viaje de regreso a la alegría de las cosas sencillas: la luz de la vela, el vaso de agua, el pan que comparto. Humilde dignidad, limpio mundo que vales la pena», escribe Eduardo: «No soy el ojo que ve, soy las imágenes».

Por Jesica Croce

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