Poesía | Refi - El paisaje de los barrios son caras y cuerpos, fábricas abandonadas, trabajadores, pibas y pibes. Edificios nuevos que se ven a lo lejos –están por todos lados– y rincones donde todavía se puede tomar una birra o un aperitivo, donde están o quedaron o vendrán a ser. Hay olores que tienen forma, llantos que traen recuerdos. Las plazas aún gobiernan una zona sin disputa, o son pura imaginación, o son una más de las manías del vapor.

El paisaje de los barrios son caras y cuerpos, fábricas abandonadas, trabajadores, pibas y pibes. Edificios nuevos que se ven a lo lejos –están por todos lados– y rincones donde todavía se puede tomar una birra o un aperitivo, donde están o quedaron o vendrán a ser. Hay olores que tienen forma, llantos que traen recuerdos. Las plazas aún gobiernan una zona sin disputa, o son pura imaginación, o son una más de las manías del vapor. 

Por Ignacio Rico | Ilustración: Buscatus

La ciudad y esa fusión de cosas raras,
criaturas jorobadas de la guerra/
del mercado gigante
sobrevivió el cartel.
El amor reposa intacto en los cuentos del viejo
tomando un vermú en algunos rincones
de la barriada que hoy parece encendida.
Se ve chorrear el agua del lavadero,
la tía comprando aceite en la granjita,
pibes que madrugan con los besos de la madre
al ras de las
melodías de los caudillos de cuadra gritando como toros/
un olor a cuero oxidado
a buffet y pooles abandonados,
una heladera casi rota
enfría los hielos del vino sodeado
un domingo de gusto a carne.
Alguito sobrevive en los pibes que se animan/que sé yo/
piso los andenes, lagrimeo por las estaciones de pasos
dadas por tierra/
la refinería abandonada
banca a través
de esas chicas de tiro alto, calzas, flequillos rectos,
colas paradas,
o en los chicos sentados al cordón,
estallando la birra
después del partido amargo.
Igual aguantamos, con la fábrica de jugos baratos,
los pasillos en pie, las abuelas reposando en reposera,
las escuelas por Vélez Sarsfield
las rochas los guachos, rascando la calle.
Seguro ni se percatan/
tampoco se rescatan que los callejeos, las brisas en tono rosario mayor/
el futuro que vale/
se soterra en ellos/
retrasa el resultado moderno
cuando entre autos y plazitas, nos sentamos
a pedir una fresca en la ventana con reja
de la gorda asustada de la esquina vieja,
cuando el color vuelve, caminando de arroyito.

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