Nada que pueda ser, será. Ninguna de las fantasías que hayan estado, volverán. No son imposibles las fronteras y las desinhibiciones. Caladas de piedras andan bajando. Será lo que nadie prevé. Pero todos estarán alertas. Son orificios del tiempo, envolvimientos. No hay más que quedarse sentados. No hay sentados que puedan quedarse. Lo que no se borra, ahí permanece.

Por Honoris de Cubillas | Ilustración: Francisco Toledo

La madre está preocupada, muy
por la hija calenturienta
siempre despechugada, mostrona
tiene un novio
dos años más y cara
de eterno pijaparada
se levanta y sale toda-así
despeinada
usa enteritos que la ajustan
y es un poco desalmada
también llegó la luz mucho más cara
aumentó sin aviso
y el patrón dijo que disculpe
por ahora no iba a poder blanquearla
y la despechugada atrevida
que le agarra la mano grandota
al pijaparada
y le da unos besos sabrosos para recibirlo
en la puerta de entrada
cuando llega a almorzar como si viniera
de una batalla
o una peregrinación larga muy larga
y toman vino
y aprovechan la siesta
se encierran en el cuarto
y andá a saber
se escucha solo una película vieja
que seguro no miran
y ella ahí acostada tiene que estar
los ojos curiosos castigados
imaginando gemidos
y le gusta
estar indignada
le gusta
se chupa los dedos y baja
mirando para otro lado

***

Hay tanto sexo en la tele
que ponen carteles para que uno llame
y vote por el mejor polvo
entré al negocio de los ánimos de casualidad
y todavía no vendí ni un alma
me dijeron que por la inflación
pero yo nunca creí en los dioses
mañana hay feria de placeres en conserva
por ahí alguien me compra

***

Los derechos no se reclaman
se ganan
darle el gusto al disciplinado
dueño figurador de toda disciplina
disciplinado de orden
tan pero tan disciplinado
que hasta se toma sus licencias
ay, siempre tan pedagógico

ya todo está inventado,
volvámoslo a hacer

***

no se preocupen
serán debidamente notificados
en caso de fin del mundo.

 

 

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