Dos amigos, unidos por la pelota y la historia, defienden con uñas, botines y piel al club de sus amores de los capitales insensibles que quieren góndolas y cajas registradoras en lugar de pasto y cal. Nuestra cronista que se descubrió en medio de la cancha y adentro del teatro al mismo tiempo, escribió lo que sigue. 

Por Marianela Druetta Mayotto | Especial para El Corán y el Termotanque

No quiero salir de casa. El frío golpea fuerte mi cuerpo. Afuera, no quiero imaginarlo. Se suma a este estado una sensación espantosa de domingo tarde-noche. En verdad no creo que tenga relación al día de la semana, ya que hace rato no tengo lo que socialmente se suele llamar domingo. Pero me pongo la campera, el gorro y el coraje, y salgo rumbo al teatro.

Al llegar cambiaron radicalmente mis emociones, entro en otro mundo, me cruzo con caras conocidas, otras no tanto,  intercambio algunas miradas y palabras. Así, con tan poco (o con tanto), empezó a transformarse en cálida aquella noche que esperaba para ver Los camilleros. La idea que daba vueltas en mi cabeza era que sería una mala espectadora para esa obra de teatro. Discúlpeme usted, fanático, aficionado, hincha, futbolero, o adjetivo que le cuadre, pero yo de futbol no capto ni un Off-side. El título me apabullaba, y con alguna advertencia entré en aquel mundillo.

De futbol y otras yerbas

Una música, sombría para mí, cómica para mi compañero, nos acompañó hacia las butacas antes de que comenzara la acción. En frente de nosotros ya aparecía aquel mundo tan alejado y cercano a mí: la cancha, tan sólo algunos elementos, afinadamente construidos, exhibían ese sitio. Muy pronto fue invadido por dos personajes: Roberto y Juan Fermín, ahí estaban los camilleros, unos seres que casi desconozco. Pero esa noche estaban para ir más allá del lenguaje futbolero.

Desde el comienzo me llamó la atención el cuerpo de uno de los personajes: Juan Fermín, encarnado por Lautaro Lamas, su sola presencia, acompañada por sus gestos, portaba comicidad al relato. Roberto, personificado por Luciano Temperini, su compañero camillero lo sostenía y complementaba.

La historia parecía transcurrir en un club de un pueblo incierto del sur de Santa Fe, en donde estos dos hombres trabajaban hace tiempo. Hablaron con pasión, del futbol, de ellos, de los otros, de comisiones directivas, de fraudes, de chismes, de actividades insólitas que ocurrían en aquel entorno, todo salpicado con tintes de humor.

El conflicto apareció enseguida, el club, aquel que atravesaba sus vidas y había construido gran parte de sus identidades, sería vendido para poner un supermercado, o algo así. Los camilleros intentaron en ese rato construir una táctica de resistencia frente a esto, aunque lo acontecido aquella noche se disparó para varios lugares.

No puedo jugar a relatar crónicamente lo vivenciado aquella noche, resulta imposible quizás por lo efímero e incapturable del teatro, sólo me quedaron fragmentos, imágenes, sensaciones, reflexiones, ideas inconclusas, sueños, deseos y seguiría con las expresiones. Tampoco sé porque ahora lo traigo a colación. Estoy pensando en voz baja y escribiendo, creyendo que seguramente me perdí de algunos chistes o guiños con referencia más futbolera, aunque muchos los caché, aunque usted no lo crea… Será que el futbol es para tantos una pasión como para mí el teatro, en otra dimensión quizás, pero pasión al fin… Será que algunos desean estar adentro de la cancha, otros espectando en silencio, o gritando de modo explosivo, aguardando sigilosos lo que está por venir, entregando su ser bajo una luz, poniéndose una camiseta y pateando una pelota, hablando con el cuerpo, desafiando al otro. Será que simplemente necesitamos abstraernos a otra dimensión, salir y entrar a otra realidad… Será que siempre necesitamos apoyarnos en algo, gambetear los obstáculos que se nos presentan y sobrevivir de diferentes maneras.

Parece que al equipo que creó Los camilleros se les cruzaron dos pasiones. Celebro por ello.


Contacto

Los camilleros

Ficha técnica

Dirección: Severo Callaci
Dramaturgia: Grupo Línea de Tres
Actúan: Lautaro Lamas y Luciano Temperini

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