Cerquita del río, donde termina Rosario y arranca el viento, varios se juntaron a cantar contra todo esto que nos pasa y a celebrar los años cumplidos de dos bandas que prometen seguir juntando versos y música. La cerveza y los coros pintaron la noche, que estuvo tajeada por la misma pregunta que todos seguimos haciendo: ¿dónde está Santiago Maldonado?

Por Julián Favre | Especial para El Corán y el Termotanque

Cuando llegamos el viernes a la noche al Galpón de la Música sabíamos que se venía una noche de festejos y aniversarios. Por eso, mi amiga y yo entramos temprano y encaramos a las tribunas del fondo, para sentarnos a esperar que salga la primera banda mientras tomábamos una cerveza. En el escenario todavía no asomaba nadie, salvo la cara de Santiago Maldonado, pegada en la base de cada uno de los micrófonos. Por supuesto, también le iban a dedicar canciones a él.

Cerca de las 22 salieron los músicos de Zapateá Lechuza y rápidamente la gente se acercó a escuchar los variados ritmos de la música popular latinoamericana. La banda rosarina, que festejaba sus 10 años, contagió enseguida y desató rondas de baile en toda la pista. Chacareras, chamamé, candombes levantaron tanto a los chicos que andaban correteando como a los más grandes, encantados de bailar ritmos locales una vez más. Nosotros permanecimos atrás, todavía expectantes.

Zapatea Lechua | Foto: Clapps

 

Tocaron temas propios y de grandes referentes, como León Gieco. Hasta se dieron el gusto de hacer subir a Agustín Ronconi y Ezequiel Jusid, los líderes de Arbolito, para hacer sonar un tema de ellos. Dieron un recital impecable, dejando al público ansioso en un escenario ideal para que se luzcan los otros cumpleañeros.

Recién ahí decidimos mezclarnos entre la gente, porque se veía venir un inicio bastante movido y no nos lo quisimos perder. Y así salieron, con el instrumental soberbio de El sueño del pibe, y una seguidilla de canciones para no dejar de bailar, como la cumbia Pachamama, la Chacarera de los pobres o la Saya del yuyo. Hasta que llegó el momento de poner el grito en el cielo con Niña mapuche:

«Una vez era feliz aquí
río azul, valles, montañas y el frío del sur.
Caminar con mis ovejitas
y a jugar hasta que el sol tiene sueño y se va.
Pero ayer ya no pude pasar,
un cartel, no sé qué cosa de la propiedad (…)»

— Buenas noches. Aparición ya con vida de Santiago Maldonado — tiró el cantante Ezequiel Jusid.
— Doscientos años de la misma historia — agregó Ronconi.

Ante todo, Arbolito siempre prioriza la militancia y el compromiso social. Sus 20 años de trayectoria están llenos de canciones con una fuerte identidad latinoamericana, denunciando la exclusión constante de los pueblos originarios, y disparando contra los atropellos europeos de todos los tiempos. Incluso le deben el nombre al historiador Osvaldo Bayer, quien rescató la hazaña  del Indio Arbolito, aquél ranquel flaco y melenudo que luchó de manera épica con Friedrich Rauch, un coronel alemán que llevó adelante las campañas previas a la «conquista del desierto».

Ya parados a pocos metros del escenario y tomando una cerveza más, comentábamos lo clara que la tienen estos tipos. Entre cinco tocan más de quince instrumentos, y se mandan unos solos de clarinete y de quena que dan calambres. Una chica que estaba al lado nuestro nos interrumpió para contarnos que son todos graduados de la Escuela de Música de Avellaneda, y que incluso se conocieron ahí. Ante el buen dato, le convidamos birra.

Arbolito | Foto Pablo Scavino

Seguimos bailando las canciones de sus primeros discos, como Sariri, La mala o Amérika Bonita. También éxitos como La costumbre, Sobran y Baila, Baila para llegar a su último disco en donde lanzan una crítica contundente a las políticas económicas del gobierno actual: Pará la mano, que el propio Ronconi se encargó de aclarar que se quedaba corto.

Terminamos gritando más que cantando, otro homenaje a León Gieco: «Si me pedís que vuelva otra vez donde nací, yo pido que Monsanto se vaya de mi país, y así será de igual a igual, así será de igual a igual».

Llegando al final del show les cantamos el feliz cumpleaños, y nos miramos por lo rápido que se había pasado. Pero tocaron más de 20 temas en aproximadamente dos horas, no pudimos decir que no quedamos satisfechos.

— Nos vamos, pero no sin decirles que hoy recibimos la hermosa noticia de que nos veremos de nuevo dentro de 15 días acá en el monumento del Che. Nos invitaron al homenaje por los 50 años de su muerte así que esperamos verlos ahí! — anunció Jusid y se despidió con una foto grupal de las dos bandas. A pura risa y aplauso.

 


[Fotografía: Dai Ana | Agua de Río Producciones]

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Arbolito

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