Soy el sol, soy la Tierra. Soy la hija y la heredera. Soy sonido, soy él. Tus vísceras arden en mí, porque lato al compás del caos: el ritmo eterno.

Soy la ansiedad que transpira tu lengua esperando que no llegue hoy. Soy el Pozo de los Castigos al que vas a descansar. Soy semilla de sangre, hija nunca madre, siempre estoy viniendo al mundo.

Soy el temor de tus ojos cerrados, anticipando un no nosotros mañana. Soy niño sin física, placenta de barro, renovándome en ciclos de sol.

Mi nombre es Halo.
Cuando brillo las estrellas guardan silencio. Dices que la luna te ha contado un secreto. Guárdalo, soy el predicado de tu voz.

Mi nombre es Halo
soy más que sol

ilumino

si estás.

Texto: Jeremías Walter
Fotos: Sofía Valle / Autorretratos

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