Crónicas | Cuna de Lobos - Por Juan Cruz Catena

Cuna de Lobos es la tragedia del inocente. No, es, mejor dicho, la comedia del culpable. No, tampoco, es la farsa del inocente, o la ironía del culpable, o el absurdo del inocente culpable. Pero no, tampoco es eso. Es más bien la tragicomedia del inocente culpable (qué oxímoron). Eso, ahí está, al igual que la distribución del ingreso, esta cuna disputa la distribución del sentimiento de culpa. Yo, que primero la leí, y luego la ví, y luego me reí, y luego me quebré, y luego escribo esto, lo hago porque sigo la pista del aullido secreto que atraviesa esta cuna: ¿Qué pasó? ¿Cómo ha podido llegarse así hasta acá? ¡Ay! ¡Qué dolor! ¡Ay, así, sí! ¡Dale! ¡Dal!

Cuando veo teatro pienso en el cine. Me pasa lo mismo cuando leo historietas. Bueno, pero no importa. Decía, al ver Cuna de Lobos, en el Centro Cultural de Abajo –los Sábados de Mayo y Junio a las 20hs–, pensaba en dos Inocentes que a su vez son culpables –del cine: uno, el de Luchino Visconti, y otro, el de Brad Furman–. Mientras en uno el secreto es el de los amantes, en el segundo el secreto es el del crimen. Eso es Cuna de Lobos, el secreto de los inocentes, la parodia de los culpables, acá, en lo del vecino, Funes, preñado de un doloroso doble secreto, sexual y criminal, amoroso y político, en una secuencia arremolinada al interior de un Descanso.

Cuna de lobos | Fotografía: Rosario12


Pero en esta obra no se descansa, es difícil hacer pie en un remolino, ni acaso equilibrio, los secretos desclasifican información, la información desclasifica relación, la relación desclasifica filiación, y así, cada forma puede volverse su reverso a la velocidad de una bala cruda: la amistad se vuelve engaño, el amor se vuelve sometimiento, el éxito se vuelve silencio, el humor se vuelve castigo, la última noticia se vuelve herencia exhumada, un crimen de lesa humanidad se vuelve violencia doméstica, el fascismo se vuelve narcisismo en u$s, la paternidad se vuelve complicidad civil empresaria, el pasado se vuelve secuestro presente, ya, ahora, y entonces, ahí, agarrate de la butaca del vecino de vos mismo porque ¡pum! ¡crash! ¡bang! te metés como por un túnel al teatro de la sospecha molecular y ya no sabés si sos actor o espectador de una obra absurda o dramática en la que te ponés a buscar como en la vida misma de hoy dónde se esconde el hijo de puta que los votó seguro que por el rubor de la cara o por la mirada esquiva como quien lleva la bolsa o porque no se rió del chiste que vos sí y antes se había reído de una boludez gorila ahora te miró mal y vos le dijiste qué qué querés te debo algo shhh me dice la señora de al lado silencio es complicidad le digo mientras se para el de corte de estudiante de liceo de la segunda fila educándome que a las señoras no se le habla con ese tonito chito la boca le digo o vendés algo y se ríe el canoso barbudo de la tercera fila que le habla al oído a la novia joven que grita vamo a volvé a volveeee a volvé a tu lugar ridícula le impreca la treinteañera que tengo acá sentada al lado mientras los dos pibitos que le siguen recitan si se puede si se puede correr joven que no veo la obra le dice otra mujer a la que el canto le cayó en desgracia y ahh a ella no la defendés le digo al cadete ustedes se defienden entre ustedes esa es la única vida pro vida de ingenieros que vasta basta chicos basta paz y alegría que estamos en una comedia cambiemos el humor dice de allá arriba una chica podemos convivir todos sin borrar las diferencias sui generis qué término que utiliza la dama dice el viejo con candado navarro burlándola jejej jejej ríe la mujer del viejo soberbios son ves ves ridiculizan todo menos mal que no vuelven más clama la de la punta de la fila cinco y así en efecto dominó hasta el fondo ruinoso de un aullido que en verdad suena a descanso.

Eso, así, todo lo que fuiste a buscar lo encontrás por el reverso. No se sale ileso de esta cama, de esta cuna. Yo, que fui a reírme, salí sollozando, mordido, abrazando un chirrido final que nos haga historia.


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