Crónicas | Kohan el bárbaro - Por Ber Stinco

Apuntes sobre la visita de Martín Kohan a Venado Tuerto.

I

«¿De qué ojo era tuerto el venado? Estuve en la plaza viendo la estatua y no me pude dar cuenta, porque no es lo mismo un ojo que el otro.»

Sus cavilaciones cotidianas, obviamente, eluden la previsibilidad. Encendido, inquieto, siempre lúcido, el autor de Segundos afuera se apodera del ring en este primer round del ciclo Cátedra Bailable. Es sábado por la tarde y se respira un clima de otoño inmejorable, acabo de llegar en el Chevallier desde La Carlota. Kohan bromea, dice que su micro se va a las doce de noche y que puede hablar hasta esa hora. Está en su salsa, en lo único que realmente le apasiona, está pensando. Pensando desde la literatura.

II

Dice Kohan que dijo Viñas; «La literatura argentina empieza con una violación.» repite la frase una y otra vez para interpelarnos e interpelarse desde su capacidad analítica y en medio saca a relucir sus evidentes aptitudes performáticas. En cada reflexión usa su cuerpo como soporte, merodeando un rango histriónico que va de Bilardo a Bielsa.

«La literatura argentina empieza con una violación» Y le brillan los ojos, y da vueltas, y desmonta, y bromea y la saca un rato de El Matadero para hacerla conversar con El Martín Fierro. La violencia legítima e ilegítima recorre los textos en la cosmovisión de las fronteras difusas que atraviesan la literatura argentina. De Sarmiento a Hernández, de Echeverría y los cuentos de Borges a Rodolfo Walsh. Porque la historia de este país es la historia de la violencia, por eso, el Padre de la Patria es un General, un militar, subraya Kohan desde la cuna de la bélica marcha de San Lorenzo. El perspicaz protagonista de la tarde busca descomponer por un instante el mito fundante y en la encerrona también deja salir como continuidad al Torito de Mataderos de Cortázar. A esta altura ya está claro que violencia legítima e ilegítima serán las principales arterias de la cátedra.

Martín Kohan | Cátedra Bailable

III

«Es la figura de la literatura argentina que mejor entendió lo nacional y popular». ¿De quién está hablando? ¿De José Hernández? ¿De Marechal? ¿Acaso Jauretche o Scalabrini Ortiz? Nada de eso, está mentando a Borges, lo que nos recuerda que cuando se abarca el Nac & Pop como tópico, la generalidad de los escritores no pueden evitar apelar al grotesco, como único camino posible. Kohan acerca una interpretación borgeana de Perón o peronista de Borges.

Y hablando de Jorge Luis y Juan Domingo se me viene a la mente que acá cerca, solo a algunos pares de leguas, en el Departamento San Lorenzo, más precisamente en Pujato, Borges y Bioy hicieron nacer a Honorio Bustos Domecq de «La fiesta del monstruo», claro, el Monstruo era Perón.

IV

En un Galpón del Arte tan colmado como silencioso Martin Kohan se abre un paréntesis en su desbordada verborragia para catar minuciosamente el detalle en la adjetivación borgeana «¿Qué se le ocurre a uno para adjetivar un puñal?, luminoso… ¡No!; ¡íntimo, SU ÍNTIMO PUÑAL eligió!… que maravilla…Por eso Borges es Borges y uno es uno» redondea así dos conceptos, la belleza del poema y la apología secreta a la barbarie de Borges. Que en sus duelos de guapos nos legó como determinante una manera de narrar donde la estela de la violencia sostiene y prevalece.

V

Mientras más lecturas superponga Kohan, más se ve a Kohan; Violencia legítima e ilegitima, legalidad y legitimidad, legalidad e ilegitimidad. Todas las combinaciones posibles pasan por el caleidoscopio que propone el autor para articular la reflexión, en un campo donde se supone que todos los procesos intelectuales parecen extinguirse o abolirse. Donde, a prima facie, las interjecciones han usurpado la función de los razonamientos. Con la barbarie y la civilización que pretendieron cortar a la historia argentina desde el génesis como telón de fondo, Kohan, expone que, como el agua y la sed, ambas, suelen ser la misma cosa.

Martín Kohan | Cátedra Bailable

VI

Desde la segunda fila me surgen algunos interrogantes, arbitrarios links mentales que mantengo en la órbita del pensamiento hasta el momento de escribir estas líneas; Las fronteras de las violencias existen de un modo verbal o de un modo real y teniendo tal paleta de elementos literarios a su disposición, por qué Borges condenó al peronismo y fue tan explícitamente convergente con el movimiento irigoyenista. En Borges hay una teoría de la historia que se derrama para la política. Dijo Saer que para Borges toda historia es la historia de la infamia. Y vuelvo a civilización y barbarie, a unitarios y federales, a peronistas y antiperonistas. Desde la ficción Borges aspira a la totalidad, la mismidad. Por eso en los laberintos retóricos indica que al infinito el nazi y el judío torturado son lo mismo, entonces puedo pensar que en la traslación de la alegoría el peronista y el anti deberían correr la misma suerte. Aunque fuera de la ficción el autor le esgrima al mundo, que la historia, es solo la de Roma y occidente. Entonces ya no se puede se puede seguir jugando al bárbaro o al gaucho. Aunque tan laberíntico es todo, que ya entrado el siglo XXI, da la impresión que en este país la mayor parte de lectores de Borges hoy son peronistas.

VII

Como en esos partidos que se ganan por goleada Martin Kohan redondeó la faena con un final distendido, en el que no se privó de desplegar un juego vistoso y hasta se animó a gambetear al arquero varias veces para meterse al arco con pelota y todo. Para su metié desperdigó su repertorio humorístico. A partir de ahora enumeraremos caprichosamente algunas misceláneas y las definiremos como «Momentos Kohan»;

Momento Kohan 1: «Es muy humana la sensación de que lo mejor siempre sucede en otro lado; el interior siempre mira a Buenos Aires, Buenos Aires mira a Barcelona, Barcelona mira a París y París se mira a sí misma.»

Momento Kohan 2: En un pasaje de la charla mientras repetía unas palabras en latín, rápido de reflejos, agarró un libro de Mariano Grondona que estaba en la biblioteca a sus espaldas y la tribuna explotó en carcajadas.

Momento Kohan 3: Recalcó lo poco favorecido que ha sido el castellano en cuestiones de lenguaje para la narración erótica. Como ejemplo bastaron las palabras; calzoncillo, bombacha o corpiño.

Momento Kohan 4: «Es el macho que no se cree puto si es el activo, que se cree macho por ser el activo de una relación homosexual cuando le rompe el culo en los cantitos de cancha» reflexionó sobre el violento lenguaje homosexual en el fútbol, incluso recomendó un foro del ascenso donde los participantes utilizan nicks del tipo @chicagososmiputita, porque en la cultura del fútbol, el otro no es la patria, sino que es el puto.

VIII

Literatura, violencia, política, fútbol y sus manías; la ropa Adidas, los billetes y hasta el agua mineral Villavicencio. Martín Kohan, clase 67, oriundo de Buenos Aires, pasó por la primera (e impecable) Cátedra Bailable y nos dejó su impronta impregnada en el Galpón del Arte. Faltan pormenores, la intensidad de las casi tres horas con el autor de 1917 desbordaron con creces lo que pude atrapar en mi red textual. Dueño de una mente analítica infatigable, por momentos hasta nos hizo creer que no bromeaba, cuando al comienzo de la charla dijo «Tengo el micro a las doce de la noche y pienso hablar hasta esa hora».




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