Poesía | Un cuerpo - Por Luciana Garriga

A veces
me siento a la mesa
finjo leer
al sol
contraigo mis labios
una y otra vez
dentro del jean
el calor se prende como el cigarro.

***

Me pregunto
si mi madre
se ocupó
de mi padre
como yo me ocupo de ti.

Si lavó sus manos
en sus cabellos,
si besó la clara mañana
con el vértigo
y la desnudez
de la juventud.

¿Habrá mi madre
dado
un paso
al costado,
para que
el andar de mi padre
se vea
salvaje
feroz
viril?

Hoy necesito saber
si ocupas en mi
mitad de la cama,
o si no soy más
que una casa tomada
que se repite
madre-padre,
mujer-hombre,
eterna.

Hoy necesito saber
si en tu acto
de ocuparme
de tenerme
de penetrarme,
tan solo me dejas
en la oscuridad
de tu sombra.

***

Te has metido tan dentro mío
que siento en mi cuerpo
dos esqueletos.

Uno que me descama de a poco
mientras se funde en mí
tu recuerdo
que es fuerte y clava
como estos huesos que me cortan la piel,
dejándome con tus miedos
tus sombras
tu mal augurio
tu tristeza
en mí.

A dónde te fuiste hoy
que puedo tirarte todos estos logros
en la cara,
como cuando me acababas blanca
y nos reíamos.

Dónde duermes hoy
que me quiero reír de ti
y en cambio lloro.

Un cuerpo | Ilustración: Noel Badges Pugh

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