Crónicas | Cachetazo de campo - Por Ernesto David Sánchez

Mi compañera está atrasada. No suelo llegar tarde al cine ni al teatro; siento una presión leve en la cabeza, como un sentimiento de vergüenza por incumplir. Cuando por fin llega a la sala, la flaca está pálida y camina lento, con miedo a caerse. Pobre loca. Me cuenta que le bajó la presión en la parada de colectivo, que tuvo que sentarse a descansar y finalmente tomó un taxi para poder llegar a horario. Intenté animarla con algunos chistes y chocolates del kiosco. Ella puso toda su buena voluntad para que la noche no se dé por perdida antes de empezar.

Nos sumamos al resto del público entrando en último lugar. Sin embargo en el fondo de mi cabeza, como aferrado a su propio monólogo y sin escuchar otras razones, todavía sentía la presión leve de la vergüenza por haber demorado en el ingreso.

Cachetazo de campo | Foto: Cachetazo de Campo (Fb)

Cachetazo de Campo es una obra de cosas no dichas, o por lo menos trata de serlo. En un ambiente rural, madre, padre e hija caen en la asfixia de una casa alejada del mundo. Los silencios del campo fueron extendiendo sus raíces hasta volverse silencios propios y, con el paso del tiempo, ninguno sabe si le queda algo dulce para decir. Es la idea rústica y seca del argentino rural, limitado en palabras y emociones. La agresión es visible y atraviesa cada diálogo dando la impresión de que, más allá del lazo sanguíneo, los personajes sólo están unidos por un trasfondo de violencia.

Con un guión de varios años de reconocimiento, numerosas puestas en escena y, actualmente, dos meses de funciones a sala llena, Cachetazo de Campo vuelve a los escenarios rosarinos y le da una nueva oportunidad al público para disfrutarla.

La escenografía cumple con creces y el trabajo actoral denota esfuerzo y compromiso con la historia. Sin embargo, en mi caso particular, no logré conectar ni entrar en el juego. Quizás por la preocupación de que mi compañera no se desmaye, o probablemente porque no estuve a la altura de la propuesta.

¿Está mal la obra? ¿Estoy mal yo? Ni una ni la otra. El arte no es binario y no todas las obras pretenden correr por los caminos señalizados. Pero, como esta crónica la escribo yo, a partir de acá todo es subjetivo. Así que manejala.

Entiendo que la gracia radica en la capacidad de sus actores de sostener emociones intensas. La excusa es una visión un tanto impiadosa de la vida en el campo que, a la vez, intenta que sienta lástima por los personajes. Como vengo de una formación que contempla más el mensaje global que la capacidad de puesta en escena, siento que la obra busca que tome en serio lo que escribe con una mano, mientras borra con el codo la verosimilitud que ya logró: sus personajes están embrutecidos por la vida rural pero hablan con palabras demasiado académicas. Sus diálogos quieren ser profundos y directos pero me resultan demasiado poéticos y enrevesados. Su narrativa quiere presentar la crudeza de forma progresiva pero a los cinco minutos ya se fue todo al carajo y el desarrollo posterior se siente como el pellizco después de un puñetazo. Una historia que transcurre de forma cíclica, llena de situaciones problemáticas pero sin conflicto dramático, y que pone sus cartas sobre la mesa desde inicio de la situación, haciendo que el resto sea un tire y afloje entre el tedio del ritmo del campo y los esfuerzos de los personajes por explotar en emociones para que el ritmo no sufra las consecuencias. Lamentablemente esto provoca que no vea matices en los personajes, más allá de la gestualidad con la que los actores rellenan los huecos de diálogo y acción.

Cachetazo de campo | Foto: Cachetazo de Campo (Fb)

En el público, algunas personas miran en silencio y atentas. Al lado mio otra flaca bosteza. Mi compañera cabecea e intenta resistir al mareo. Opiniones diversas. Al final, la primera canción de toda la obra empieza a sonar y las luces se apagan. Pasados los minutos, el público entiende que la función terminó y empieza a aplaudir. Como aferrado a su propio monólogo y sin escuchar razones, la obra concluye sin traicionar su esencia. Como aferrado al mío y sin lograr superar mis límites, no pude entrar en el juego que proponía. Pero este es el momento de olvidarme de mi y priorizar a la persona que tengo al lado, porque su sufrimiento no merece tanta frialdad.


Contacto

Cachetazo De Campo

Ficha técnica:
Una obra de Federico León
Actúan: Claudia Piccinini- Micaela Gómez- Ignacio Amione
Dirección: Romina Bozzini
Asistencia de dirección: Ma. Julia Fiasco

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