Lecturas | «La feroz belleza del mundo», de Javier Núñez - Por Leonardo Berneri

I

«Soy disperso, bastante ecléctico, y el cuento me brinda una gran libertad para explorar voces y registros variados», dice. Es Javier Núñez. Está sentado en uno de los sillones del living de su departamento donde todos los martes coordina un taller. Las paredes de su casa confirman su afirmación: los estantes que cuelgan de ella, acá y allá, forman una biblioteca ecléctica y dispersa en la que se mezclan libros con cómics (la colección Salvat de Marvel completa) y en la que se encuentran, además de los nombres infaltables y clásicos, también los otros, los de aquellos que, como él, escriben y publican en la actualidad y van gestando la renovación del campo. Mientras habla, sobre su cabeza, pequeños retratos en blanco y negro de escritores velan la conversación –Saer, Fogwill, Cortázar, Borges y un largo etcétera– y un gato inquieto se pasea entre las piernas. Sobre la mesa hay un libro: La feroz belleza del mundo. Es el último que ha publicado.

II

De regreso de un viaje insoportable y agobiante que intentaba ser la oportunidad de una reconciliación, la pareja se ha detenido lejos de la ruta a hacer picnic y contemplar las sierras de Córdoba al borde de un arroyo. Entre la comida y el silencio se abre, insospechado, un momento de calma. Él sabe, sin embargo, que ese remanso en medio de un fin de relación tormentoso pronto ha de quebrarse y que «solo es cuestión de empezar para que el orden del caos se cumpla con rigurosidad: una sucesión organizada de piezas que van cayendo en aparente armonía para desbaratarlo todo y revelar, ahí donde había una estructura, toda su anárquica ferocidad».

La feroz belleza del mundo, de Javier Núñez | Fotografía: Casagrande Editorial

Se trata de la escena central del cuento que da su título al libro. Es el momento de una revelación. Los doce relatos que componen el libro parecen explorar ese instante inquietante en que algo del orden de la verdad acontece. No una verdad del saber, sino la que subyace a las experiencias cuando todo lo que sostiene una vida en su anodina cotidianeidad se desmorona por la irrupción de algo que la sacude.

Dicha por el personaje, la frase citada resume el tono y el humor del libro: es la de alguien que advierte la inminencia de un estallido inevitable y lo acepta con resignación, alguien que sabe de la fatalidad del final. Sin embargo, a la vez, puede ser leída como la manifestación de una ars narrativa que guía la lectura del libro: el fin del relato –parece decirnos– es dar lugar al cumplimiento de ese orden del caos, hacer caer esas piezas con que lo real se construye y dejar expuesta así su anárquica ferocidad, la feroz belleza que permanece, siempre, detrás de toda historia. «Ese instante en que algo se viene abajo para siempre y pone en evidencia cierta fragilidad de las cosas», precisa él.

III

El cuento, dice el escritor rosarino, «permite insinuar sentido de un modo particular, abordar una historia en forma tangencial, sin contarla del todo, enfocarse solo en un instante esencial que condensa algo».

Siete de los doce relatos del libro son relatos de parejas que narran desde la instantaneidad volátil de los encuentros fugaces hasta historias de amores cansados de sí mismos que buscan el modo de habitar aun en ese cansancio. «En ese sentido muchos de los cuentos tratan de parejas que agonizan o tratan de sobrevivir a sus propios finales, pero también en los cuentos que se desmarcan del realismo, hay algo de este orden que también se juega: algo que se revela y que ya no puede ser ignorado». Es que más allá del realismo, donde trabaja con comodidad, Núñez se atreve a indagar en las distintas atmósferas y tradiciones del cuento, sin perder una escritura, un tono, una voz personal y reconocible. Va de un género a otro: el terror y el tópico de la casa embrujada en «Cacería», el fantástico en «Abracadabra» y «Perplejidad del sueño» –relato metaficcional cargado de referencias literarias–, o el cuento tradicional infantil en «Un cuento de nadas»*.

La feroz belleza del mundo, de Javier Núñez | Fotografía: Casagrande Editorial

IV

Una niña y un niño, hermanos, son secuestrados y obligados a prostituirse y a ser soldaditos en el búnker de un prostíbulo. Se trata de «Un cuento de nadas», cuento en el que Núñez ensaya una revisión brutal y libre del clásico Hänsel y Gretel. Una historia cruenta que se inserta en la tradición de Silvina Ocampo o en la de Gabriela Cabezón Cámara con Le viste la cara a Dios, donde apela a la reescritura del cuento infantil en clave denunciataria.

«Ni la agenda política ni los temas que son noticia de hoy me atraen particularmente como materia literaria –afirma, sin embargo, Núñez–. Por el contrario, pueden ser acercamientos indirectos, oblicuos, tal como en este caso, en el cual la reescritura de un clásico infantil me permite abordar la problemática de la trata, por ejemplo. Pero no creo que en general los temas de actualidad o la agenda política marquen el pulso de mi escritura salvo por oposición, que es cuando la ficción se vuelve un refugio para evadirme, al menos por un rato, de las noticias del día». Y antes que a Cabezón Cámara, prefiere atribuir la influencia a Fontanarrosa. «Creo que una influencia más directa pero remota, aunque parezca absurdo, fueron las historietas de Los clásicos según Fontanarrosa, que había leído durante la adolescencia, solo que buscando la sordidez en lugar de la parodia. Busqué, de algún modo, recuperar la brutalidad que este tipo de relatos fue perdiendo a lo largo de los siglos». Núñez, como buen lector, piensa su quehacer escriturario dentro de las legalidades propias de la literatura.

V

Javier Núñez nació en 1976 y ha escrito las novelas La doble ausencia (Eduvin, 2014) y Después del fuego (Le Pecore Nere, 2017), y otros tres libros de cuentos: La risa de los pájaros (Ciudad Gótica, 2009), Praga de noche (El Ombú Bonsai, 2013) y Tríptico (Eduvim, 2014). El cuarto, editado por Casagrande Editorial, es La feroz belleza del mundo (2018).


*Publicado también en nuestra revista número 9.

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