Poesía | El ojo del chancho - Por María Julia Blanco | Ilustra: Leonel Montes

[Texto e ilustración publicados en nuestra novena revista]


Me pregunto por mi abuela.
Trato de imaginar
qué hubiese sido
de nosotros y de ella
si la hubieran mandado a la escuela.
No es porque rime. Me interesa
lo que no pasó y qué pasaba
si le enseñaban a leer
O peor: a escribir.
Haría algo como esto.
Esto que no sabe hacer.
Poner una palabra
sobre otra
Lo haría mejor
que yo y que tantos otros.
Mi abuela cuenta historias encantadoras.
Nos cuenta todo lo que conoció
además del maíz.
De la palabra «cosecha».
Además de los golpes.
De la soledad de la huérfana.
Además del trabajo
de dar de comer a los chanchos y a los pollos
y de matarlos.
Como el día
de la carneada
en el que le sacó un ojo
al chancho
abierto sobre la mesada,
para saber
de qué está hecho un ojo.
Usó el cuchillo
con el que estaba cortando grasa.
Esa curiosidad,
esa voluntad de aprender,
no la enseñan en la escuela.
Y se respondió «agua»,
«Un ojo está hecho de agua».
Y a mí me hubiera gustado
que ella aprendiera
a mirar todo el ojo.
Que, si ella quería,
pudiera saber
qué hay detrás de la mirada,
toda la luz
que entra en una órbita,
de las sutilezas del iris
y del favor de las pestañas.
Me hubiera gustado, digo,
que mire todo el ojo.
No sólo las lágrimas.

Ilustración: Leonel Montes

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