Dos mil diecinueve - Por Leandro Gabilondo | Ilustración: Silvia Nanni

Leo en una red social que una chica busca trabajo.
De lo que sea, dice la chica. Es urgente, agrega.
Vuelvo a leer y pienso en el odio que le tengo a la palabra urgente,
en la potencia que tiene tan poca información.
Pienso en los ojos llorosos de la chica a la madrugada,
pienso en la impotencia,
pienso que no se puede dormir,
pienso en la mochila de Spiderman que le quiere comprar a su hijo,
pienso en lo hermoso y cancherito que debe ser su hijo
cuando se mira al espejo después de bañarse.
De lo que sea, dice la chica. Es urgente, agrega.
Pienso que compartir su publicación es una solidaridad insulsa,
pienso que en vez de escribir estos versos
tendría que cortar una avenida con el puño en alto,
pienso que es mentira que la poesía todo lo puede,
pienso que lo único omnipotente es la justicia social,
la tangible, la de todos los tiempos,
pienso que estoy enojado,
pienso que está bien,
pienso que no alcanza,
pienso que hay que hacer,
pienso que el heroísmo digital también es un triunfo del enemigo,
pienso que ningún nombre propio puede pesar más que las urgencias,
pienso en los días que no tuve trabajo,
pienso en Ezeiza,
pienso en los abrazos de la incertidumbre,
pienso en mi generación viviendo en España,
pienso en el avión que cruza el océano con películas argentinas,
pienso que esas películas ya no se pueden filmar,
pienso en el silencio de una ciudad a la que nunca fui,
pienso en una soledad insólita,
pienso en cómo lloraría mirando a River por internet.
De lo que sea, dice la chica. Es urgente, agrega.
Pienso en la chica a la siesta,
otra vez con los ojos llorosos,
pienso de nuevo en el enemigo porque debemos asumir que existe un enemigo,
pienso que a veces ni siquiera puedo pensar,
pienso que tal vez no sé pensar,
pienso que la chica está enamorada
pero también pienso que ella piensa
que a veces hay algo más urgente que amar,
pienso que esa prioridad de amor es saber amar,
pienso que saber amar es la lucidez máxima,
pienso que su hijo no sabe qué es una urgencia
mientras siente una urgencia en su corazón de niño,
pienso en ese corazón de niño dentro de unos años
y me da miedo y esperanza,
pienso que el miedo y la esperanza al final se parecen,
pienso que soy adulto,
pienso que hay que luchar,
pienso que tenemos que dejar de decirlo,
pienso que hay que hacerlo.
De lo que sea, dice la chica. Es urgente, agrega.
Pienso en lo insoportable,
pienso en la miseria de la caridad,
pienso en el Estado,
pienso en llegar a casa,
pienso en las leyes,
pienso en un atardecer de invierno,
pienso en la noche que llega inmensa después de ese atardecer,
pienso en el fuego,
en el pecho, en el gesto,
en el cielo, en el viento,
pienso en el fuego porque es urgente,
pienso en el fuego porque es el más leal de los recursos,
el que siempre ilumina las sonrisas que vencen.

 

Ella va | Por Silvia Nanni

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