Viendo: Nair Fariña

Blues

Por Gabby De Cicco | Ilustración: Nair Farina

III

Hay galpones donde las sustancias se reproducen. Se estiran, se desdoblan, se disuelven en agua y se tragan. Después se chupan los dedos, se relamen unos a otros la transpiración, para volver a meter lo que salió. La sustancia es pastilla, cartón, polvo o simple humo. Está, no la crearon. No hay laboratorios, marcas, empresarios. Nada más ganancias.

Pasajero en tránsito

El odio se expandió, el horror vuelve a ganarlo todo. Los tiempos se comprimen, la historia son capas que se relacionan, cruzan las líneas, se reflejan y proyectan. Un futuro posible, un presente inmediato, un episodio repetido, los siniestros personajes, el cálculo y la conspiración posible. La necesidad de una fuga, partir, partirse. Entre todo está lo que queda y lo que se va desprendiendo.

¿Y vos querés ser un escritor?

Escribir como un acto vital, esos rostros que cobran firmeza en el sueño, la alucinación, el bar, que tienen toda la tragedia en sus facciones, cadáveres que escribieron para salir de la muerte y llegar a la vida, que se evaporan, se van y viene esa sensación horrenda, la incitación de un plano, de un blanco, de un vacío. Los hechos que reponen lo que se conoce de la experiencia entran en colisión con los otros, los que se van sucediendo en la imaginación, y el cuerpo exige algo que no puede satisfacerse. Escribir y lo que hay para escribir, en definitiva.

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