asilodijomelano
Author Archive

asilodijomelano

Poetizando

El amanecer del día es, también, el de la voz que grita y se desgarra; esa contemplación clara de las primeras horas es una en el tiempo, una en el paisaje y una en las vísceras soliviantadas. En definitiva, es siempre la misma. Ese destello fugaz y perpetuo, quizás, es el mismo que se condensa en las líneas del texto.

Leer texto completo
Poetizando

Una pesquisa hacia lo desconocido motiva a las almas, que se prestan al constante movimiento que persigue el equilibrio. Aunque el viento sea el mismo, las células se alborotan por la novedad que les trae la brisa. A lo lejos, un sonido que se repite gana lugar en el aire y se apropia de la búsqueda que los ojos ensayan; en cada silueta que conforma lo mundano, el pequeño estruendo domina los contornos y reparte su fuerza para morir, sin suerte, en el muro que lo espera.

Leer texto completo
Poetizando

El campo es una larga explanada sembrada de fieras y de contiendas; la belleza, su excusa, busca los espacios vacíos, donde la podredumbre no floreció, para amanecer en su esplendor. Esa es su batalla secreta, la que afirma su existencia, y la sola dimensión en que podemos concebirla.

Leer texto completo
Poetizando

Por Antonin Katari Soldado de la dignidad silbando bajito por la calle del empedrado el humo temblando en el viento el cielo llorando su canto soldado de la libertad vigilando su paso cansino quiebra el silencio con su suave repicar de talones arrastrados en el suelo suelta un suspiro como

Leer texto completo
Narrando

El reflejo de una pantalla, la luz cegadora que se posa (y delimita) las fisonomías, las figuras y los contornos que llenan el espacio, que son visita de lo público y rehenes de lo privado, que se fagocitan a sí mismos para conseguir aquello que saltó de ellos, que está ahora enfrente, encantador, con su seducción lúbrica, repleta de promesas de sensaciones y estímulos, como una amarga fantasmagoría que ofrece recuperar el frío o el calor (la temperatura) que se perdió cuando se desprendieron de ella.

Leer texto completo
Poetizando

Las cosas que nacen y las que mueren comparten un momento en el tiempo. En ese instante repentino y fugaz (huidizo, entonces) con su filo marca la conciencia, le da una forma, o simplemente dibuja su línea artificial entre los otros canales que van atravesando la masilla palpitante del cerebro o de aquel otro rincón de cuerpo, que también se eriza cuando se ejecuta el primero de los movimientos.

Leer texto completo
Poetizando

Los rasgos y la intensidad de los silencios, su alfabeto reticente, son un universo que se nos veda y al que intentamos montarlo en alguna noción según el estruendo y la profundidad de los sonidos que lo van delineando y mostrando sólo algunas de las capas de su silencio, tan hondo como la materia en la que se entierra o como la suerte de los cuerpos que sobre ella se abandonan.

Leer texto completo
Narrando

Hay quien pensó la libertad como el supremo ejercicio de la conciencia; otro la ideó según las potencias de los cuerpos, o un cierto grado de estupor en las vísceras o una tensión espontánea e incitante de los músculos; también la creyeron registro de un designio precedente, de una mano maestra comprensiva. Un tercero, finalmente, pudo considerarla sólo como la soberanía de las expresiones que albergan las vidas, o en la suerte, por qué no, de un texto.

Leer texto completo
Narrando

La ciudad, antiguo parque de discusiones rigurosas y argumentaciones torneadas como arcillas, ese reducto de justas leyes y esclarecedores sistemas de gobierno, ahora se ve invadida por lo abyecto, por la más baja desviación, por la impureza misma en los gestos del hombre en la tierra.

Leer texto completo
Poetizando

Las armas que se pusieron al servicio de la muerte saqueadora y asaltante, dotando de herramienta el instinto depredador y la furia conquistadora, cargan en su caño toda la desgracia del uso que hicieron unos hombres. Del otro lado del ánima, otros hombres ven en ella la única posibilidad de su supervivencia.

Leer texto completo