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Anécdotas

Nada que pueda ser, será. Ninguna de las fantasías que hayan estado, volverán. No son imposibles las fronteras y las desinhibiciones. Caladas de piedras andan bajando. Será lo que nadie prevé. Pero todos estarán alertas. Son orificios del tiempo, envolvimientos. No hay más que quedarse sentados. No hay sentados que puedan quedarse. Lo que no se borra, ahí permanece.

La canción de Sixto

Es tan encantador lo que pasa, nos dice, que aterra. Pero no tenemos que estar aterrados, todos tendremos lugar, hay que acomodarse, tomar el código, ponerse la cifra, adecuarse. No hay que tener miedo, el miedo somos. Para algo nos cuidan, nos miran, nos venden, nos tiran. Es tan encantador lo que pasa, nos dice, que casi no vale la pena leer poesía.

Mantra de New York

No hay lugar para la quietud en la ciudad que nunca duerme, pero sí sueña. Las calles están llenas de gritos que se vuelven canciones o se pierden en el viento. Una baldosa, después otra, los pasos impiden que el cuerpo se detenga aunque la vista exija frenar para contemplar el movimiento de los demás: almas cubiertas de piel que danzan en una coreografía perfecta. Un hormiguero recién pateado. Todos para todos lados, eternamente.

Idiosincrasia

«¿Hay crisis en el solsticio?», se preguntó Paráclito en la Magra Tragedia que escribió Mutu. Concluyó, el personaje, que no puede entrometerse la linealidad en aquello que no se parece a ninguna de las semblanzas que los hombres pergeñan: es, sin embargo, perfectamente natural y contemporáneo, está vivo junto a ellos, pero no lo pueden abordar. Algunos lo articularon con metafísicas, otros, en cambio, se dejaron aturdir por el asombro. Tanto unos como los otros afirmaron oler algo.

El capitalismo: devorador de auras

Benjamin ya había denunciado la 'pérdida del aura' desde el momento en el que el capitalismo intervino en el arte. No lejos de ello, Habermas tomó dichas reflexiones y complementó el análisis. Ahora nuestros compañeros redoblan la apuesta y desnudan al sistema que sostiene y contamina al mundo.

Traducción de un discurso de un demócrata

He aquí las palabras de un hombre de la democracia. De uno de esos que se desviven por ayudar a sus pares y que sueñan acaloradamente con un mundo mejor. He aquí las palabras de un hombre de fe y de ciencia, de rectitud y de permisión, de libertad y de restricción...

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