Etiqueta: Fútbol

Los camilleros

Dos amigos, unidos por la pelota y la historia, defienden con uñas, botines y piel al club de sus amores de los capitales insensibles que quieren góndolas y cajas registradoras en lugar de pasto y cal. Nuestra cronista que se descubrió en medio de la cancha y adentro del teatro al mismo tiempo, escribió lo que sigue. 

Campito

Una escena, puede llegar a ser un hecho. Aunque no, todavía le falta algo, contundencia, evidencia, manifestación sensible. Por ahora es una escena. Hombres, autos, pastizales. El partido está en juego. Sucesos y decesos, en uno, jugada de ataque y defensa, variaciones e intermitencia, incidencias de un cotejo. La ciudad vive y se detiene en esas escenas, que pueden quedar como dos mundos quietos unidos a la par, sin olerse, aunque intuyéndose. De qué modo ingresan uno en el otro es toda la pregunta que habita.

Rodajas de mí. Memorias de la diva oculta de Fontanarrosa

Desde el refugio de las tablas, una mujer parida en cuentos desoye los protocolos para reconstruir su vida en un relato que no conoce de pudores. Minuciosa, como quien observa a los pájaros, transita por el pasado sin esquivar la desnudez que algunos recuerdos demandan. Su atrevimiento nos alienta a creer que el mundo ha vivido equivocado y que es hora encarar las miserias, aunque ellas tengan con qué devolver los golpes.

La observación de los pájaros – Roberto Fontanarrosa

Las calles suelen ser un desierto cuando la pelota rueda entre los corazones de los que, divididos según los colores que pintan el alma, agotan sus gargantas entre los nervios esperando el grito sagrado. Los adoquines no hablan de fútbol, pero saben mucho de él, del barrio y de la pasión que trasciende al tiempo.

Inconformismo del hincha

Un cuento rescatado del baúl de los objetos perdidos. Nuestro compañero está empecinado en mostrar en qué se parecen la «conformidad de los hombres» y las «hadas»: que ninguna de...

El fútbol, según Karl Marx

La pelota gira, atraviesa los charcos que la lluvia siembra en los potreros, y salva a los pibes del espanto de las obligaciones venideras que los alejaran de las risas inocentes. El destino es un solo sueño con forma de cancha. Pero la bocha rueda un poco más, la inocencia se apaga y el dinero, con el dios mercado como capitán, manejan los hilos del juego; por suerte, de vez en cuando, aparece algún «rebelde irrespetuoso» que se anima a tirarle un caño al poder.

Fútbol archivos - El Corán y el Termotanque