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¿Conoce usted a Gumersindo?

Nuestro cronista fue alumno, actor y público en un mismo momento. Caminó hacia atrás adentro de un teatro que le marcó los recuerdos. En ese viaje espiralado apareció Gurmensindo, que tal vez sean varios - y tal vez sea uno solo - contando historias que se pierden como él en cada escape del escenario. Mientras tanto, las luces se cruzan y los espacios cambian, porque la verdad no es más que una ficción que elegimos aceptar.

El otro

En el traslado, en un ir y estar por llegar, en el mismo estar llegando, ocurren las presencias. Estar solo o que caigan inesperadas, que surjan caras y voces, que hablen y repiquen, y dejen, al fin, un coro de otras voces y otras caras repiqueteando en la cabeza de ese, que solo, no termina de entender cómo está.

Delivery

Hay que esperar que llegue, que venga, que asome, que suceda, que se derrame tibio en la boca y llegue a la garganta y ocupe todo el cuerpo, como en invasión, sí, pero también como una lenta seducción. Es así con lo tejidos o las glándulas o las partes blandas y absorbentes, oscuras (porque están adentro), pero notorias o notables. No sabemos si hay algo para salvar, rescatar, volver a tomar. Algo que esperar, tampoco. Pero esperamos, sin embargo.

Presencias

En medio de la ciudad nacen los colores, o están, como sin verlos, pero de un momento al otro, repentinos, súbitos, enseguida, destellan y se deslizan, hacen un mundo, en éste, en esa ciudad que se baña con gris por las tardes, que intenta renovarse en las mañanas, que a la noche, además, se lamenta por tanta mañana de intentos y esas tardes grisáceas. Podemos creerlo, sin lugar a dudas, a ciudades, a otras fosforescencias.

Blackout

La literatura de género es una cueva donde se conservan expectativas que, en ocasiones, parecen impalpables en otras esferas de la misma disciplina. Nuestro compañero, imbuido en tales sutilezas, nos ofrece una pieza del más puro horror, para deleite de quienes se emocionan con un hígado ensangrentado atravesado por un puñal.

Soledad archivos - El Corán y el Termotanque