Etiqueta: Tiempo

a veces

Soñar lo pensado e ir rehaciendo un sueño mientras se piensa que se está por soñar otra vez aquellas cosas que de tanto pensar son como un sueño de lo pensado. Dos cuerpos que están y son vapor en los espacios diurnos. En la noche se hacen tacto o materia bio-agradable. Pensar del otro, en el sueño; soñadurías del pensar. No siempre, a veces.

Delivery

Hay que esperar que llegue, que venga, que asome, que suceda, que se derrame tibio en la boca y llegue a la garganta y ocupe todo el cuerpo, como en invasión, sí, pero también como una lenta seducción. Es así con lo tejidos o las glándulas o las partes blandas y absorbentes, oscuras (porque están adentro), pero notorias o notables. No sabemos si hay algo para salvar, rescatar, volver a tomar. Algo que esperar, tampoco. Pero esperamos, sin embargo.

Naturaleza muerta

¿Dónde estabas cuando no estabas? se lee en los ojos de ella. Ella es todos, alguna vez. Nuestro cronista adivinó desamor y salió al cruce. Estuvo a punto de preguntarnos si era conveniente que él estuviese allí y salió diciendo que todos deberíamos estar. Afirma que, como polaroids cayendo sobre la mesa, la obra sacude capturas que van del encuentro a la soledad, del entusiasmo al escarmiento. Sin embargo, una pregunta sobrevive: ¿aún es tarde?

Otro otro poema de los dones

Antes del cifrado, cuando hay convergencias, integraciones del paisaje, esos instantes. Las precisiones previas a cualquier detección. Otros nombres. Una escritura que se vuelve. Escribir y reescribir y otra vez, como posibilidad creativa.

«Cotidiano», de Mariana Travacio

En las tramas de lo cotidiano habita un misterio. Lo siniestro surge, de repente, emerge y acorrala. Están todos atemorizados, cohibidos, desesperados. Los modos de vida que subyacen en el entorno conflictivo se dejan ver en las minucias de todos los días, la alteración paciente de los minutos, una sucesión que se repite, como en vuelcos, desequilibran. Se anhela la estabilidad, lo normal. Esos deseos rutinarios van formando las superficies por donde resbala algo hasta llegar a la tragedia. Todos los sabían.

Volviendo al puño

La temporalidad se deshace en capas. El movimiento es indescifrable, va, viene, avanza, retrocede, es un círculo o una línea sinuosa, algo que no puede ser captado, cuando se vislumbra se evade. Hay unos cuerpos, ¿o son entes, sin más?, que transitan, hablan del tiempo, o de las cosas que se almacenan. Hay un espacio, ¿o son alegorías, con todo?, que persiste, impacta sobre las cosas, o en las imágenes que despiden. Entre todo, se destiñen las circunstancias, estaban o serán.

El tiempo está después

Un día nos encontraremos en otro carnaval tendremos suerte si aprendemos que no hay ningún rincón que no hay ningún atracadero que pueda disolver en su escondite lo que fuimos el tiempo está después

Perspectivas mendocinas

Que no digan que el comentario acicala, ni que la condecoración, seguida de fajos, vuelve, después de lustros pálidos, reales. La gracia estaba en cabalgar, con voz luminosa, el instante encabritado, por puro lujo o gusto claro, o por ver si se podía, contra el desgaste, labrar formas que recordasen, con su sabor, la miel de las mañanas.

Tiempo archivos - El Corán y el Termotanque