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Colonia

Fotografía: Anto Cassina | Texto: El discurso vacío [fragmento], Mario Levrero

Simulemos

No se trata de fingir, no es impostura, un hábito formateado para la circunstancia. No, es otra cosa. Más bien, romper las cuerdas o doblar cañerías. Darse la vuelta, en círculo o alguna forma más imperfecta. Imaginar posibles, mientras tanto. Mundos inhóspitos, pero cercanos. Acá mismo, en el mismísimo momento. Simular es crear ese momento.

Otro otro poema de los dones

Antes del cifrado, cuando hay convergencias, integraciones del paisaje, esos instantes. Las precisiones previas a cualquier detección. Otros nombres. Una escritura que se vuelve. Escribir y reescribir y otra vez, como posibilidad creativa.

Durazno sangrando

El mundo se abre en dos, como un durazno. El sol llega cálido en oriente u occidente, hay algo en lo vital que pulsa y hace ruido, como melodía, o pica, como cosquillas. Es similar a confundirse, qué sirve, para qué vamos, dónde estoy. Ninguna pregunta contesta, el personaje está absorto. Perdido o no, en un relámpago, encandilado o sordo o demasiado estrujado.

Instantáneas de la calle

En la mañana oigo los coches/ que no pueden/ arrancar./ A lo mejor, entre los árboles,/ hay pájaros así,/ que tardan en/ lanzarse/ al diario vuelo,/ y algunos nunca lo consiguen./ Me alegro cuando un auto,/ enfriado por la noche,/ recuerda al fin la combustión/ y prende sus circuitos./ Qué hermoso es el ruido/ del motor,/ la realidad vuelta a su cauce./ ¿Cómo le harán los pájaros/ para saber en qué momento,/ si se echan a volar,/ no corren ya peligro?/ ¿Qué nervio de su vuelo/ les avisa/ que son de nuevo libres/ entre las frondas de los árboles?

Cabeza de medusa: Transmilenio

Un viaje. Detrás del vidrio que separa al cuerpo del mundo, el mundo se mueve. Corre detrás del tiempo, que siempre llega antes a cualquier sitio. Los recuerdos se amontonan con la fuerza de un estornudo que no logra explotar. La mirada persigue un punto quieto para reconstruir alguna imagen inteligible que lo arranque del cosquilleo de la incertidumbre; pero cuando las piezas empiezan a acomodarse, la identidad se desploma y redobla el juego.

Vistazos

Los ojos, presos de una fuerza inexplicable, enfocan al mundo y desnudan, en su silencio, la música que se esconde detrás de la piel. El lente, sin romper la armonía, se apropia del instante y lo salva del olvido, para perpetuar su explosión.

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