Crónicas | Sambara: el diablo en el escenario - Sonidos y silencios La calidad no tiene nada que ver con la fama. Esa es la premisa que nos imponemos en éste y los demás espacios de la revista. Es por eso que continuamos con la difusión de bandas destacadas que circulan por ese nutritivo espacio del under.   Que el nombre sea de un […]

Sonidos y silencios

La calidad no tiene nada que ver con la fama. Esa es la premisa que nos imponemos en éste y los demás espacios de la revista. Es por eso que continuamos con la difusión de bandas destacadas que circulan por ese nutritivo espacio del under.
 
Que el nombre sea de un diablo deforme del que no tenían idea, que el final de un recital sea con cuerpos desnudos, que la tapa de su EP sea un árbol en expansión de tamaños y de colores, que en su música cohabiten bases clásicas y la improvisación de un sintetizador, que el público de repente se reparta caretas de animales y baile, y que la gente estalle en un tema instrumental habla bastante de esto: algo está vivo.

O más: es una invitación a estar vivo. A dejar de estar apagado, a salirse del encierro, a escaparle a la virtualidad.

De eso, claro, se trata esto. Porque si algo hace Sambara, una banda que sólo por la obligación de encasillarla en algo se puede decir que hace rock progresivo, es devolverle la vida a una costumbre que se le ha traspapelado al rock nacional: el vivo.

“Las hojas caen tenés que entenderlo”, dice una de sus letras más populares, como si anunciara un presagio mitológico de lo que le sucederá a los seres humanos después pasar por un show de la banda que integran Federico Schujman (voz), Gabriel Kerman (guitarra, coros), Ariel Schujman (bajo, coros), Andrés Elijovich (piano, coros), Marcos Lorenzo (sintetizadores, voz) y Julián Malosetti (batería). Porque, y que quede claro, ya nadie será el mismo después de ver un recital de Sambara.

Quedará atrapado en las redes de esta banda que nació 2011, que en este año ya hizo más de veinte shows, que reivindica a muerte las raíces del rock nacional que plantaron Luis Alberto Spinetta y Charly García, que abre la cabeza para construir su idiosincrasia con bandas que van desde los Beatles hasta el más escondido jazz, que arma sus venas leyendo y mirando cine, que por ahora tiene tan sólo un EP, que en el año grabará su disco, pero que sobre todas las cosas invita a algo: sacar a la gente de sus casas, mover el cuerpo y volver a pasar por encima al público.

Si hay alguna duda, la invitación es clara: el 28 de noviembre cerrará el año en el Marquee (Scalabrini Ortíz 666), en un evento donde estará como invitado Javier Malosetti y una buena performance de artistas.

Para escuchar: sambara.bandcamp.com

Facebook: Sambara Musica

Twitter: @SambaraOficial.

1 Comment Join the Conversation →


  1. Anónimo

    Scalabrini Ortiz "666" …. el 28 se pudre.

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