Poesía | Síntomas de la jauría - Por Agustín Peanovich | Ilustración: Héctor Andrés Valencia Huesca 

Estar suspendido no es una virtud
es, por ejemplo:
embriagar la médula,
esa en la cual se deposita el alma.
Embriagarla de vapores que ascienden a la cúspide
libertiginosa.
Físicamente soy abstracto,
soy el defecto que mis antecesores no soñaron,
soy vos, no yo, estoy en ustedes, no en mí.
Soy carne deseosa queriendo escapar del mundo sensible,
comparto tu placer, tu tentación.
Somos el maldito humano enfermo,
solo buscamos conocer los estados de conciencia.

Jauría, de Héctor Andrés Valencia

 

 

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