Poesía | Bien de Arequipa - Por Nicolás Rosenzvaig

Orgulloso pueblo de tierras inclinadas,
nacionalismo citadino,
creaciones que resaltan la madera,
suman a la fuerza y el coraje,
y se diferencian
como nudos crujientes en el corazón del tronco peruano…
Evidencia de la ceniza volcánica
tierra de pocos huevones.
Lamentable, fuerte y arrolladora
esa puta onda expansiva colonial
no opaca el apremio, de empaparse en sus heridas.
Su belleza y su fuerte historia
potencian estas sensaciones fluctuantes… aún más.
Rituales ancestrales de altitud,
caminos imposibles transitados,
ofrendas de sangre caliente,
Juanita y varios más…
pequeños encontrados con los dioses,
infortunados en el tie
mpo,
su fatal hermosura los condenó.
Encontrados con más calidez de lo esperado
Rocoto relleno y Ocopa arequipeño,
placeres de un balcón embellecido.
La rapidez limitante
nos deja para un nuevo encuentro:
sus puntos vitales… su naturaleza.

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