Poesía | La paja - Por Esteban Uribe Escobar

Acorralada en el rincón más inhóspito de la consciencia, el arte manual por excelencia resurge entre las artes plásticas reclamando por el sano lugar que le corresponde y se anima a desafiar a los imberbes e irrespetuosos que se atreven a mirar de reojo. 


Mugre en las cutículas,
no es pintura, ni agradecimiento.
Es la meca del pensamiento.
Cinco dedos, cinco cuentos,
y un relajo de razones,
por las cuales perdonar.

Revindicar a la heroína,
que desde su lograda derecha,
satisface los placeres,
de una noche en recoleta.

Dureza del pensamiento,
crudeza en lo momentáneo;
nunca mas cierto, una sutileza.

Alimentándome de un intercambio,
una mano lava a la otra y al final:
todo se resuelve.

Acabado todo se disuelve,
en la pobreza o en la realeza;
cada tanto, siempre y cuando,
nadie pene por mis cantos.

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  1. Anónimo

    Las manos acarician las aureolas que sostienen el tallo que escupirá los soldados de la procreación.

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