Desde el foco | Pausas - Atrapados en la vorágine que propone el ritmo frenético de una ciudad atolondrada, vemos cómo la naturaleza – perpetua y magnífica – interpela al universo desde otro paradigma en donde reina una medida de tiempo diferente. Esa perfecta relatividad, que nos convierte en una causalidad imprevista, nos demuestra una vez más que sólo somos un […]

Atrapados en la vorágine que propone el ritmo frenético de una ciudad atolondrada, vemos cómo la naturaleza – perpetua y magnífica – interpela al universo desde otro paradigma en donde reina una medida de tiempo diferente. Esa perfecta relatividad, que nos convierte en una causalidad imprevista, nos demuestra una vez más que sólo somos un accidente incompleto que atraviesa el cuero de la tierra.