Poesía | Vibra - Por Jeremías Walter

Vibra el suelo bajo mis pies; el intempestivo despertar del tren de medianoche trae a mí las vibraciones de tus pasos poblados de encierro. Vibra mi voz, capricho de la física, aborto del tiempo que no deja de empezar.

Vibra el celo de tu mirada, derritiendo mi piel, para no morir de frío. Vibran los dedos que tejen relatos para contarnos que estamos vivos en este baile displicente que llamamos rutina.

Vibra el aullido de aquel viejo mono en este sueño tan humano, tan hermano, tan húmedo, tan hermoso huésped de la historia mal contada. Vibra el recuerdo y el olvido anhelando mezclarse, como el agua, como el aceite.

Vibra en espiral, errónea sintaxis de la eternidad, vértigo del retornar al cuerpo; que abandonamos, dejándolo vacío.
Vacío es partir y no volver para repartir. Vacío es no tocar por temor, si ya todo se ha convertido en oro.

Vibra el pasado podrido y recuperado.

Vibra el alma que creímos dejar muerta.

Vibra insoportablemente, se agita.

Vibra la muerte, variación de la frecuencia de vivir.

Vibrando, vivimos.

Vivamos.

Obra: José Luis López Galván

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