Crónicas | Rosario stand up - Rosario y sus costumbres se desvisten desde el escenario. El humor, arma infalible si las hay, arranca de cuajo los pávidos temores de los que aún no aflojaron sus corbatas o todavía sienten el corpiño. Lentamente el aire es menos pesado y la ciudad cambia su forma para convertirse ahora en un mapa desconocido que invita […]

Rosario y sus costumbres se desvisten desde el escenario. El humor, arma infalible si las hay, arranca de cuajo los pávidos temores de los que aún no aflojaron sus corbatas o todavía sienten el corpiño. Lentamente el aire es menos pesado y la ciudad cambia su forma para convertirse ahora en un mapa desconocido que invita a cualquiera a reinventarla.

Por Ernesto David Sánchez | Especial para El Corán y el Termotanque

Camilo Orlando

No tengo un peso y es viernes. Mientras recorro páginas de espectáculos buscando algo interesante, milagrosamente los chicos de El Corán y el Termotanque me invitan a cubrir un espectáculo llamado Rosario stand up en La Comedia. Por supuesto, acepto de inmediato.

Ahora bien, la mejor opción para ir a cubrir un evento es llevar compañía. Esta vez invité a mi amigo Laucha a ver el show; al igual que yo, escuchó que había Stand Up y se tiró de cabeza. Además, para él es todo un acontecimiento, porque el Laucha es oriundo de Wheelwright y es la primera vez que pisa un teatro rosarino.

Para asegurarnos la entrada de prensa, llegamos a La Comedia una hora antes del show. Parece mentira, pero ya había cola. Esto es algo poco usual; en Rosario hay mucho teatro independiente, pero Jorge Fossetti no siempre el público acompaña con tanta fuerza. Se ve que hubo una gran movida de difusión.

¿Ustedes alguna vez vinieron a este teatro? Si son de acá, a lo mejor sí. La Comedia está ubicado en la esquina de Mitre y la cortada Ricardone; una cortada que prácticamente no tiene movimiento vehicular. Cada vez que hago fila para entrar tengo la impresión de estar en una especie de isla; la calzada vacía y tranquila en medio del quilombo de bocinas de alrededor. Es casi como tener una calle de barrio en medio del microcentro. Una sensación muy especial que intento transmitirle al Laucha, pero no sé si me llega a entender. A él le llama mucho más la atención el caos.

Hacemos cola en la vereda de enfrente del cine porno. Delante de nosotros las señoras de brillitos y abanicos giran la cabeza para otro lado, pero el Laucha es menos sutil. A las nueve abren sala, y entramos al vestíbulo mirando hacia el techo; a pesar de estarMaru Murno remodelado, La Comedia todavía mantiene ese encanto de edificio histórico. Supongo que uno aprecia más los detalles cuando se los tiene que mostrar a alguien.

Las acomodadoras nos muestran los asientos. Como el espacio entre fila y fila es poco, las personas levantan las rodillas y hacen posturas extrañas y retorcidas para dejarnos pasar hasta el huequito de asientos libres: platea alta, cuarta fila, asientos quince y dieciséis. El Laucha y yo seguimos cogoteando para todos lados. Si tengo que ser honesto, no tengo tanto apuro porque empiece el espectáculo; casualmente vine a ver el mismo show a fines del año pasado. Pero este es un detalle que descubrí recién en la puerta, cuando vi la foto de los humoristas en el banner. No le dije nada de esto al Laucha. Los dos somos muy fanáticos del Club de la Comedia de España, y esta es una de las pocas veces que podemos ver Stand Up en vivo y en directo. No vale la pena manchar el recuerdo, y yo sé que esta crónica no la va a leer nunca.

Después que termina de entrar el público rezagado, se apagan las luces. Como forma de presentación, empieza a proyectarse un video: una sátira de “Rosario, patrimonio de todos”, ese segmento televisivo que sufrimos siempre en Canal 5. El público entra de a poco en calor, riéndose cada vez con más confianza. Es una linda Luciano Redigondarevancha por todas las veces que estos mini-documentales nos arruinaron la intro de “Ride across the river”. Laucha también lo disfruta, aunque sin ese gustito a venganza.

El show de Stand Up empieza y el que abre es Tincho Zaragoza. A medida que su monólogo avanza, voy recordando algunos chistes y remates. A pesar de eso me sigue causando gracia; desde la primera vez me pareció que los temas y el enfoque que usa son auténticos. Y después de ver tantos chistes de temas cliché en internet, es aire puro que alguien haga humor con situaciones cotidianas de Rosario. Al lado mío, Laucha empieza progresivamente a sentirse más cómodo, porque se ríe bastante fuerte, igual que el resto del teatro. Para cuando entra al escenario Maru Murno, Laucha ya es la persona que más aplaude de toda la platea alta.

Maru es la única mujer del grupo. De la misma forma que Tincho, se nota que hace un esfuerzo por salirse de algunos lugares fáciles para hacer humor. Claro que siempre va a haber tópicos o remates esperables, pero si hay algo que le rescato a este espectáculo, es que todos buscan ser innovadores en algún aspecto. Y también es una de las pocas veces que veo monologuistas de Argentina que se animan a dejar de lado el humor centrado cien por ciento en el texto, e intentan usar diferentes recursos vocales o gags físicos paraMartin Mazzucchelli darle más fuerza al chiste.

Después de Maru vienen Jorge, Camilo y finalmente Luciano y Martín. Cada uno experimenta con algún recurso nuevo. En donde Jorge busca interactuar más con el público y el humor físico en su postura, Camilo maneja los ritmos buscando causar gracia con las pausas, Luciano busca la reflexión sobre costumbres arraigadas y Martín usa diferentes voces pasando de monólogos intimistas a expresiones que parecen de un conductor de programas de concursos. Cada uno hace su camino, y a la larga terminan enriqueciendo el espectáculo. Le dan variedad y dinámica, e incluso con sus altibajos, y el show se pasa más rápido de lo que te das cuenta.

El público alrededor se ríe con fuerza, y creo que eso es lo mejor que puedo decir de este espectáculo. Su humor funciona. Simplemente eso: funciona. Sin golpes bajos, sin insultos, sin los tópicos machistas, feministas, racistas o las horas y horas de monólogos sobre la pareja. No. Respiremos tranquilos. Acá hay personas que quisieron pensar algo por sí mismas y compartirlo de forma graciosa. Mejor o peor, eso lo juzga cada uno, pero creo que la autenticidad es lo principal que uno busca en el stand up. Nos Tincho Zaragozareímos cuando algo nos sorprende.

Terminado el show, salimos a la calle entre la multitud. Apenas nos separamos de la ola de gente, el microcentro de Rosario parece desolado. El Laucha no se siente muy tranquilo; el panorama de la calle vacía en este horario es bastante menos glamoroso que el de la calle vacía a las nueve. Aun así, acepta caminar. Lo más seguro sería pedir un taxi, pero no tenemos un peso y es medianoche, así que vamos a recorrer un par de cuadras repitiendo algunos de los chistes que acabamos de escuchar. Con un ojo puesto en los edificios y el otro puesto en la calle, para que no nos afanen por estar distraídos. Y tal vez compremos una gaseosa o algo en el camino. Que no se diga que hay un par de lauchas caminando por la ciudad.

Contacto
Rosario Stand Up

Integrantes
Camilo Orlando
Tincho Zaragoza
Martin Mazzucchelli
Maru Murno
Luciano Redigonda
Jorge Fossetti


Fotografía
Guillermo Turin Bootello