Poesía | Dos poemas - Por Miguel Erre | Ilustración: Leo Petrovelli

En gajos de un cítrico, un vademécum de adecuaciones, acuerdos con el espacio, entredichos con el tiempo, reformulación de todo un paisaje que se asimila y no termina de borrarse cuando se lo quiere olvidar. En esos límites donde habitan o sobrepesan las memorias y ciertos anhelos, expectativas, viejas y remanidas frustraciones. Mover los dedos, sacarse la tierra. 


Eurídice

Yo sacudí tu mano
te hice volver el rostro
para que me vieras
desaparecer
para decirte
que no pudiste
y que el mundo de los muertos
no era éste en el que estoy
sino ése
al que me arrastrabas.

Como si alguien soplara

Como si alguien soplara
sobre la tierra el polvo
que cubre una máscara enterrada
Así en medio del polvo
tu rostro
que vuelve.

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