Lecturas | «Ese animal tierno y voraz», de Ivana Romero - Por María Belén Campero

Escribir, con urgencia y felicidad

Ese animal tierno y voraz (Caleta Olivia, 2018) conjuga el amor y el rock, porque quién dijo que son cosas incompatibles. El libro te deja llevar a través del ritmo que proponen los versos, te invita a quedarte, ahí.

Su autora, Ivana Romero, nació en Firmat, provincia de Santa Fe en 1976. Publicó en 2014 el libro de poemas Caja de costura (Eloísa Cartonera) y Las hamacas de Firmat, una crónica autobiográfica (Editorial Municipal de Rosario). Integra las cátedras Taller de Poesía I y Taller de no ficción de la Universidad Nacional de las Artes y, como periodista, colabora en medios como el suplemento feminista Las 12 y el suplemento Radar del diario Página 12.

Foto: @megaraciudaddelibros

Ese animal tierno y voraz se despliega desde el inicio mostrando su piel, la nueva y la que dejó atrás, es como un panadero que por la fuerza de un soplido se transforma en deseo. El libro transgrede el espacio de lo privado y lo ofrece como intimidad, con una generosidad que se celebra en la lectura.

A la vez, se mete en los intersticios entre el cuerpo y la urbanidad, como en Están picando las paredes: «Volverán las paredes a sostener/ una nueva casa/ Volverá mi corazón a su sitio»; en Camden Railway Station: «A veces pienso que te perdiste/ en la estación de trenes»; o en Pensaba que no íbamos a reírnos: «El corazón se vuelca sobre la mesa/ por todas las veces que nos dijimos “amor”».

Ese animal tierno y voraz va a fondo, perfora las certezas de la identidad y muestra los gestos que nos hacen posible decir «Esto es lo que me pasa». La obra completa tiene la habilidad de cuestionar y deconstruir lo importante. Es una fotografía, el artilugio de una mirada que nos deja experimentar el brillo de lo erótico y adentrarnos en lo que sabemos de nosotrxs mismxs para quemarlo y hacerlo de nuevo: «Cuando te vas (¿por qué siempre te vas?) / me quedo con el vestido rasgado/ me miro al espejo y no me reconozco».

El libro se divide en dos partes: de La piel antigua, la primera, brotan rituales que dejan ir a los amores. La poeta echa «sal detrás de la puerta/ para que se vayan». Son versos escritos por quien, se nota, ha zurcido sin olvidar cómo hilar. En Estrellas perfectas, la segunda parte, insisten los rasgos de una poesía que provoca el milagro por el cual unx puede apreciarse otrx y acomodarse para ser, «una estrella perfecta».

Foto: cristian.godua

«Escribir como rebeldía –dice Chantal Maillard–, sin elección y sin pausa, escribir el dolor para proyectarlo y actuar sobre él con la palabra», así lo hace Ivana Romero. Cuando lean Ese animal tierno y voraz van sentir el movimiento del viento fresco sobre las ventanas y el pulso de un disco cualquiera vibrar, hasta el final.


Ese animal tierno y voraz, de Ivana Romero. Caleta Olivia, 2018.