Poesía | Plantas invasoras - Por Antonio Herrada | Foto: Fernando Der Meguerditchian

Formas de saber quién tiembla

(Calle Cuba no. 4)

La pared no se estremece
lo único que tiembla es un hombre
ante la pared
apuntalado.
Yo caminé sobre las ruinas
Donde una vez estuvo la pared.
Pero no he podido caminar sobre la casa del poeta.
Esos muros siguen vivos.
Julián del Casal es el poeta.
Pero también fue un niño.
Como yo.
Le enseñaron a rimar.
A taparse los oídos.
Aunque no pudo desconocer los disparos
sin imaginar los cuerpos cayendo frente al muro.
Yo también escribo desde los ocho años.
Desde el inicio del siglo.
Julián nació en noviembre
yo nací en marzo.
Ambos compartimos el invierno.
Mi cabeza está intacta y mi cuerpo está intacto.
La cabeza de Julián no está sana desde los ocho años
cuando se golpeó contra el muro.
El cuerpo no existe.
A mí tampoco me han disparado.


Poética de la atracción

Estoy buscando un verso que me fusile
pero mis versos no atraviesan nada.
No atraen balas.
No son balas
todavía.


Entre la espada y la pared

(Frente a un muro de Matanzas)

El poeta anduvo sin árboles ni estatuas ni avisos
de fusilamiento.
Tenía la piel oscura y el apellido
de la beneficencia.
Nadie supone que años después de que una bala
lo destruya
otra bala lo hermane con un hombre.
El poeta envilecido se coloca frente al muro.
De espalda al pelotón como los traidores.
Lejos de los árboles que un día crecerán.
Está junto a diez hombres
que serán hermanados por fusiles.
Pregunto por la plegaria del poeta pero no responden.
Me hacen sospechar la fuerza
con que lanzaron los versos
para dejarlos impresos en la pared.


Aguacero

Pude
como los otros
decir lluvia
y esperar que la tarde nos mojara
pero dije
revólver.


Los poetas mueren a los 21 años

Habiendo cruzado la frontera
puedo declararme muerto.
Escribir como un muerto y acomodarme a la idea.
Temerle a la idea.
Pero apenas entiendo las dimensiones del miedo.
Mis verdades sujetan el mundo como otra gravedad.
La frontera es dejar un cuerpo y seguir con otro menos vivo.
La frontera es una flor que alguien siembra a mis espaldas.


Veredicto

Yo soy el aprendiz hasta que me sentencien
y disparen.

Foto: Fernando Der Meguerditchian


* Poemas del libro Plantas Invasoras, Ediciones Abril, 2017, Cuba.