Poesía | Los poemas de Alejandro Korn - Por Lucas Ariel Ferrero | Ilustración: Buscatus

II

el campanario suena a vulvas de plata
qué rosadas igual ¿no las hueles?
Yo creo que están de fiesta
ante la ausencia de la madre

el sol tiene síndrome de down
viste harapos babeados
y tiene las manos ensangrentadas
de hermanita muerta

los pájaros hacen gárgaras
escupen la dialéctica geométrica
de chicas hundiéndose el orbe
mientras piensan en profesores universitarios

en trágica paz descansan
el volcán, la policía y cien vacas gordas
en la temple nevada de la Patria
encuentro abrigo sólo en la ingle de mis muertos


IV

por inspiración apilé los mil cráneos
y vi humana la cumbre infernal
si hubiese visto a Dios allí
este poema no existiría

entonces el enigma es radicalmente humano
y la llanura de mi infancia quizá sea la sien de Dios
pero me encontrarán decapitado en Berlín y con sobredosis
y nada será más santo que el pecho de mi cerebro
cóncavo y abierto, para que se vuelque en él
la lluvia del corazón de los tigres
me fue concedido así ser vencido
porque con el olvido patentado en el infinito no bastará.


V

mi alma se peina en trenzas
qué débil es la belleza
nunca gana ninguna guerra
quisiera de la alimaña ser el estómago

la procesión avanza
hoy ha muerto tu cuello
y se lamentan todos los tigres
que no podrán rasgarlo

mi alma hoy volvió a proyectar sombra
y ahora se peina con cola de caballo
debajo del monumento alemán al caballo
quizá monte esta tarde a caballo

y eso es todo. En las horas amargas
mi fuerza se probó. Digo “bendito
sea tu nombre” aunque tiemble mi voz
y se suiciden los patos, los gansos, la tarde.


 VI

tu boca es un hacha que descansa
en mis manos que son una ciencia exacta
me tragué con ron la culpa del pederasta
el lamento apócrifo de los locos

la magna obra está inacabada
tiene olor a pus y finitud
el velo esta comido por polillas
tus besos son todas ellas en la tela de mi sano juicio

el pasado certifica esta pena
hay una cola para un tramite de la que nunca vuelvo
y confundo a los que están por delante en única Unidad
si he de vendar mis heridas será por tradición y no por salud.


XI

pensé en la ética de la luz
en la pornografía de los soles
cantan marineros esta noche
y la ciudad ocupa un lugar parecido a la enfermedad

tu boca tiene el permiso de los orbes
si toco algo es porque lo evado
te despido y pienso que viviré para siempre
en cumpleaños de chicas blancas

no es milagrosa la vulva violada de mí espera
nada es santo si lo nombro
me olvidé de las letras para purificar un pensamiento
pero sólo lave inútiles símbolos fósiles

me acerco una campana a la frente
no suena, nada suena, pero sonará:

y todos los árboles de mí esperanza
serán arquetipos amarillos de mí muerte


XII

hay una tarde en la que ya no puedo estar de pie
con harapos de carne blanda
te ofrecí mis riñones a cambio de tu dolor
hay una espada compartida
sin filo, doblada por el viento
fotografiada por la noche
con ella hicimos rodajas de pan duro sólo por amor

soy una modelo triste
en un coche acribillado por lanzas esbeltas de tu llanto
hay una tarde en la que ya no puedo estar de pie
nada duele más que tener por Rostro un pensamiento
entonces si alguien traduce mis ojos
dejará de ser importante mi camisa ensangrentada

mi celular es parecido a una iglesia
y todo el cuerpo de mi corazón se parece
a tus hermanas pálidas de indigestión
vomitando el vino de todas las fiestas de mi vida
hay una tarde en la que ya no puedo estar de pie
y me siento, con paciencia, junto a tu cama.

 

Ilustración: Buscatus