Cuentos | Epílogo infinito - Por Luis Alé

Después de la explosión, y los vapuleados daños colaterales, todos los políticos de algunos países se preocupan por la reconstrucción, concepto que se puede aplicar en cualquier ámbito, incluso en los actos intrascendentes de un grupo de sujetos. Se podría decir que en definitiva todos esos sucesos de poca importancia, en la sumatoria, conforman ese gran dilema que los simples mortales llaman (incluso en algunos momentos de la misma aborrecen), Vida.

El tiempo a veces parece algo que en determinados momentos de la existencia es un bombardeo tras otro, pero en el calendario de algunos ajenos a estas, son una sucesión de días sin importancia, pero como ya dije en esos detalles radica lo llamativo mucho más si experimentamos con un grupo de personas que están capturados por el deseo. Primero les voy a mencionar quien soy, algunos me llaman el observador, pero mi nombre anterior a este cargo, era Esteban Ferro. Digamos que observar las tensiones que generaron estos cuatros pelotudos guiados por el impulso del deseo, donde se provocaron tensiones inimaginables, hábitos destructivos, estrategias que no merecían tener nombres y sobretodo ríos de ansiedad.

Y ahora se vislumbran en sus andares, el éxito sobre la ambición, la tranquilidad de formar parte de algo, así lo veo yo, las viejas estructuras fueron puestas a prueba, y un par se quedaron en el camino, luego de tantas amarguras, nace una alianza. Ustedes se preguntaran a que me refiero, es

sencillo, los deseantes sobrevivieron, sin ningún rasguño aparente, pero tal vez mucho más sabios. Podría poner como ejemplo cierta anécdota, donde uno de ellos asumió una victoria y no una derrota, negó una posibilidad por una amistad, aunque lleve un proceso bastante extenso, pero siente el placer de afrontarlo.

El otro asumió que las cosas son importantes, se le tiene que dar el impulso necesario, sin el pequeño universo, no comenzaría su marcha jamás, es necesaria su intervención, como administrador de los banquetes, donde ahora gobierna el placer de vivir el momento y no el deseo de situaciones futuras, siempre con sus ganas de seguir remando contra la corriente.

El interventor continúa con sus políticas, de lealtad, pero juega tranquilo sabiendo que en una de esas va a ganar, mientras tanto disfrutás de los placeres mundanos, como siempre lo hizo, recomendable a los demás, seguir sus pasos.

El maestro, parte fundamental de la alineación, nos sigue dando cátedra de las cuestiones básicas, escucharlos es un placer, por más que no se le entienda las ideas, pero de qué sirve la razón, si la mayoría de las veces gana la intuición.

Si uno intenta predecir, compraron jugadores del otro equipo, ahora son más, tal vez empiecen a ganar sin cansarse tanto, pero no quieren evaluar, solamente quieren entregarse a los placeres de la novedad.

De esta película, fueron todos villanos, pero terminaron siendo héroes de guerra, sus medallas tienen cuerpos de máximas bellezas, por eso aprendieron que basta con cuidarlas con cariño, algo así como se mira pero no se toca (las reglas se rompen).

Y en las maquinas de movilidad, se firmo la alianza definitiva, con tintas de risas, y orgullos en trueque con lealtades, la polaridad son todos los territorios, los disparos se efectuaran en todas las direcciones, en nombre del placer. Veo en sus ojos la espera del triunfo, la fortaleza que en la próxima no se van quedar con un empate, eso que solamente brinda la juventud.

Que se puede decir, me parece que no tengo interés de seguir informando mas sobre los asuntos de estos muchachos, ya me aburrieron, lo único que puedo afirmar, es que le vas a costar ser felices, pero tengo fe que lo van a lograr.

Los deseantes, deben seguir el camino, pero no importa, tal vez, todo esto antes que ser un final o un epílogo, sea un prólogo de lo que está por venir.