Cuentos | Preludio a la explosión - Por Luis Ale La paz es un falso periodo que nos dice, que nada pasa, que todo lo dificultoso ha terminado, a ese engaño los pobres mortales, se contentan con un poco de tiempo para descansar e incluso redefinir estrategias para futuras batallas ya visualizadas o no tanto, y es aquí donde surge el verdadero […]

Por Luis Ale

La paz es un falso periodo que nos dice, que nada pasa, que todo lo dificultoso ha terminado, a ese engaño los pobres mortales, se contentan con un poco de tiempo para descansar e incluso redefinir estrategias para futuras batallas ya visualizadas o no tanto, y es aquí donde surge el verdadero dilema, que paz puede existir, si sabemos que se nos vino la noche, o mejor dicho el día tiene puesto un toldo eterno (retomando las ideas de un filosofo contemporáneo) que nos hace andar a los manotazos, hasta que nos damos cuenta de que necesitamos establecer un nuevo tipo de orientación , en estos casos pelearla de otra forma.

Sepan disculpar, el haberme olvidado decir mi nombre nuevamente (lo considero un dato de poca importancia), Esteban Ferro, el cual sigue de cerca las situaciones inefables de la vida, no porque son embarazosas de describir, simplemente les interesa a unos pocos entendidos. Volviendo al tema, quisiera referirme a un tipo de situación: ¿Que sucede, cuando no pasa un carajo?, les puedo asegurar que los miedos y las motivaciones que producen el deseo, son de tal tensión, que las fuerzas vivas próximas a chocar, cuando precisamente lo hagan, dejarán daños colaterales a su alrededor, ya que, incluso los menos importantes en la escena, los que oscilan entre extras y actores secundarios, van a ser obligados a tomar una posición, elegir, no siempre van a poder escapar, con una simple aceptación, digamos un “bueno, No hay problema”, aquí se pone en juego la lealtad y la traición, las cuales nos envuelven en todos los hechos de nuestra vida, como por ejemplo cuando nos quedamos con un vuelto demás en el almacén de la esquina.

Para ilustrar esta reflexión (o pelotudez elegante), la típica reunión de deseantes que exponen los que le aqueja en modo de código, con el fin de que los otros ajenos no se enteren de forma fácil, qué realmente quieren, porque están ahí y tal vez solo uno pueda percibir a un nivel colosal la situaciones, tal vez el menos pensado, el más incoherente tiene la llave de la revelación y en su canal particular, para no generar ofensa alguna, nos enseñe un montón de cosas en su idioma hablado al revés, obtenido más de su intuición, que de la experiencia.

Pero, ¿Quién en su sano juicio, puede hacer caso a un maestro que poco hizo?, nadie y por lo tanto esos datos se van a la basura, en medio de alcohol y risas que consumen neuronas, y en medio la tensión sube, se van preparando el campo de juego, se comienza a calentar los músculos (metafóricamente dicho), algunos se calzan los botines, otros se preparan para atajar derrotas o victorias ajenas, el tercero piensa en cuantos puntos se pueden sacar en el gran DT del placer y el último hombre piensa como, se contaría la historia, si no le hubiesen robado aquel gol.

La risa, buena ayudante en momentos difíciles, las cuales se materializan en unos casos en canciones sin sentido alguno, pero que explican con detalle, el punto de ebullición comunitario que se gesta poco a poco, porque un par de días no es nada para un ser humano corriente, en cambio el deseo se aprovecha de todo, y las pasiones se agrupan en un centro próximo a estallar en una fecha especial, donde los deseantes creen tener el control, hasta que un boludo les habla de la ley de la incertidumbre, que tira al suelo todo lo que uno considera sabiduría, pero tercos deciden continuar con el proyecto e incluso, la persona que intento detener todo a tiempo, promueve aun mas, la gran explosión próxima, que tendrá intensidad tan potente, que diseñara un nuevo universo, con nuevas reglas que duran hasta próximo aviso.

El lugar de reunión está permanentemente vigilado, tanto por fuerzas externas, como los del mismo grupo y por eso implica hablar en código, como también generar estrategias para controlar la explosión planeada, porque ese control se ejerce en disimulos del lenguaje, donde los diálogos utilizados, relatan anécdotas que ya sabemos todos, chistes escuchados de otros y ocurrencias delirantes dignas de un sitio que mezcla la idiosincrasia de la tribuna de futbol con las alegorías de la vida en neuropsiquiatrico. Una cuestión interesante es la perdida de glamour en el habla a favor de ocultar la verdad, esto en definitiva es negativo, solo contribuye al aumento de la tensión, lo que provoca que el estallido sea más fuerte y destructivo.

Presos de sus deseos y sobretodo de sus planes, se dirigen a la boca de lobo, como si se tratara de un juego de carta con el enemigo, y mintiéndonos de que es un aliado. Aunque considero que en el fondo todos deben saber del peligro inminente y las posiciones a tomar en medio del combate (como las posiciones del futbol), las mismas decididas también en símbolos cerrados ideado por el grupo en su conjunto. Pobres los deseantes, espero que no hayan encontrado la horma de su zapato (o en mi egoísmo, prefiero que así sea), el día de la explosión la carne en el asador va a hacer puesta, y en medio del festejo de la vida todo va estallar, la pregunta que me hago es: uno solo va iniciar el fuego o lo realizaran todos juntos, incluidos su contraparte y quienes elegirán la lealtad o la traición, la valentía o la redención, el riesgo o el movimiento del jogo bonito, lo que creo saber a ciencia cierta (la ciencia a veces falla) es que el cambio de aire se va dar, para bien o para mal, tal vez se parezca a un rico perfume de fragancia primaveral o un rancio olor de cloaca, eso sí, los daños colaterales van estar en los dos momentáneos desenlaces, ustedes se dirán en que puede lastimar un perfume, yo les digo que existen muchas persona alérgicas que pueden morir por su causa.

Una reflexión se me viene a la mente: “La verdad es un verdugo, pocos son los que se la juegan y se dejan cortar la cabeza, un número menor son los que logran resucitar de esa muerte y aceptar su consecuencia”. La noche se diluye mientras la risa oculta el deseo, la tensión aumenta, la explosión es inaplazable y el maestro de la intuición, dio la orden de reírse de un hombre de ojos rasgados.

Hasta la próxima, a ver si explota o no.