Poesía | El ombligo Inka - Por Nicolás Rosenzvaig

El conocimiento previo,
las charlas en el camino,
apuntalan su nombre…
el centro, el nacimiento.

Ciudad colonial
ciudad RESISTENCIA,
la inquisición llegó, contaminó y se fue
catedrales, templos, muerte…
mas los cusqueños, ¡que gente!
fieles a lo suyo, y a su querida y ansiada vuelta
esa leyenda que los ilumina
y quien dice, algún día se cumpla.

Dos almas flotantes,
sedientos de historia, de cultura, de verdades
Pisaq, Tambomachay, Puka Pukará
su avanzada es reconfortante.

Sin guía por el camino correcto,
descreyendo a los usurpadores
y alimentando el amor de nuestra raíz.

Visiones impactantes, naturaleza optimizada.
Y ellos, siempre desde arriba…

Contemplando,
valles y montañas, praderas y ríos
¿Salvajes?… Nunca.

Imaginando la civilización, traspasando años de falacia
500, 600, 1000 años y más, mucho más pasará
pero nada los extinguirá,
su camino, nuestro camino.

Para gusto de pocos y sorpresa de muchos
su visión progresista adelante
Educación primero… su obra maestra, su legado
LA ciudad universitaria,
LA escuela,
Imponente
llena de cultivo
llena de materia gris utilizada.

Autosustentable entre montañas,
el aprendizaje mano a mano
Profesionales, educadores, ingenieros, astrónomos;
responsables de una perfección incompleta,
ausente de tiempos de maduración.

Sobre la placa se aloja,
y en trapecio esperan los sismos,
con risas de complicidad,
porque ya saben, que antes de nacer…
han superado a los “inkapaces”.

Su momento fue, es y será
llena de vida en sus pasillos,
el mundo se asoma a contemplar
la visión del Inka Pachacútec.

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