Poesía | Eternamente sucedido - Por Bruno Angelino

En el eco escondí una sensación, tan corpórea como mental,
infancia que depara múltiples hazañas e interminables incidentes.

Soy quien fui, quiere seré, dejare de ser en el instante exacto en que mi materia transite el súbito
único destino descifrable, excepto el albur deceso que nos
aniquila sin saberlo.
Adiós existencial.
Un cuarto de centuria ya cargo en mis extremidades,
pedestales de un hombre tan animoso como afligido por la zozobra diaria que desafía a mis venas.
Me abrazo de mi reminiscencia, lanzo injurias abyectas contra mis demonios;
beso la boca de mis anhelos, fieles musas que retienen y doman mis instintos salvajes,
esa figura carente de obligaciones, embutida en sus juegos y preguntas, sus valores elaborados y
dilatados;
reintegrando a mis entrañas la fuerza tan necesaria, tan vital, tan sólida.
Esa templada inocencia viene a mí,
a recalcarme que siempre fuimos uno…
Estaremos asociados hasta el fin.
Quizá no sea ni el primer ni último niño.

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