Poesía | Clavo de luna - Por Cleome Malú

La existencia o no de las cosas es un acto pretérito: todo lo que pueda volverse agua, o brizna, o acaso una tímida caricia, se va diluyendo entre sonetos o cantares, entre una palabrería que vuela con las hojas, no como el viento, sino como los cielos, que están siempre quietos y viajantes; una luz infinita, la temperatura amable de los bares, el gusto ardoroso del café, la tarde sigilosa que se olvida, cada una deposita en ello su confianza, su posibilidad, su notoria discrepancia con las cosas que pasan. Pero además está lo que sucede al despertar y todo lo anterior, de algún modo, se vuelve inútil. 


Fuiste mi clan, mi estirpe, mi clavo de luna
Fuiste el azar dos veces en el fondo de la taza
En cortos sorbos, fuiste la línea, la palma.

Fui tu patín, tu desliz tu ligereza, tu rezo antes
De topar, de quitarle a los pares tus pares
De ser hembra del llanto y en menuzar los cordeles,
El acento que tuerce y el triunfo al pulsear cuando el codo es más fuerte

Fuiste y fuimos en claves de armonía la
Flauta, camino por gargantas, babas con enviones.

Existe lo que vimos, existe un volcán destapado
Los ríos boca abajo, el vendedor de sandias que compra tus corridas
Los globos en las ferias y el azúcar amarilla.

Fuiste lo que Hechiza abra quien abra tu estirpe,
tu palabra, mi clavo de luna

Opto por guardarme en tu pecho,
opto por la noche y el pájaro durmiente
Cerezos, buhardillas, helar y helar la espalda,
helar y helar cuando en el vientre haya espacio
y quede en él lo que alcance del mañana.

Deberías preguntar cuántos tallos hay en el ramo
qué ofrendas al armar tus ramas.
Qué altura mantienes del techo
qué lámpara te alumbra.

Existe lo que vimos y existirá lo que veremos
dejaría la escoba en otro balcón
Dejaría en el balcón, los ramos, mi estirpe
mi clavo de luna.
Pero hay tanto cuando me descargo y te pienso .
hay tanta corona en el volcán
Y no verte me significaría volver a pensar
y cargarme en menuza los cordeles,
los globos de las ferias y el azúcar amarilla